La Guía de Roque Pérez 98 | Mayo de 2016

Cerca de cumplir dos años ALCO Roque Pérez tiende una mano a las personas que sufren obesidad. Cualquiera puede sumarse y beneficiarse con la contención y la experiencia de los integrantes del grupo. Y en agosto traen “Fuerza Fruta” para todos los chicos de la escuela primaria.

Dialogamos con Leandro López, Coordinador de tareas de ALCO Roque Pérez. Muchos conocen a Leandro por su pertenencia a Bomberos Voluntarios. También por su participación política que le ha permitido llegar desde el Frente Progresista, Cívico y Social hasta una banca como concejal. Pero esta vez le proponemos que lo conozcan por el camino que viene realizando desde 2014 para superar la obesidad y a través de su experiencia y sus palabras, conocer las actividades y logros de ALCO Roque Pérez.

“ALCO es una Fundación sin fines de lucro que fundó el Dr. Alberto Cormillot en el año 1967 -explica Leandro López-. Cormillot  tenía un problema personal de obesidad y se considera obeso aún porque la obesidad es una enfermedad crónica y silenciosa, que puede acarrear un montón de complicaciones como presión arterial, problemas de huesos, problemas cardíacos, respiratorios. Entonces el Dr. Cormillot creó ALCO a partir de la filosofía de Alcohólicos anónimos y su trabajo en grupo. Fue perfeccionando ese sistema y hoy existe ALCO en todo el mundo y ALCO va a cumplir 50 años el próximo año”.

ALCO Roque Pérez comenzó a funcionar el 19 de agosto de 2014. ALCO significa “Anónimos luchadores contra la obesidad”. Es un grupo de ayuda mutua que une fuerzas para que sus integrantes puedan bajar de peso y mejoren su salud. El grupo se reúne en la Escuela Nº 2 todos los sábados desde las 16 hasta las 18 hs. Los asistentes pagan 20 pesos por reunión, y una parte de lo recaudado es para mantener el grupo y comprar materiales. Por ejemplo ALCO Roque Pérez compró una balanza que sirve para hacer el seguimiento en grupo. Por ALCO Roque Pérez han pasado más de 300 personas. Hay reuniones a las que asisten 40 personas y hasta 60 o 70 personas han llegado a asistir.

¿Se puede luchar contra la obesidad?

“Sí, claro y los logros de los asistentes a ALCO son impresionantes –cuenta Leandro-. Yo he conocido personas que han podido bajar  80, 100 y 120 kilos. Por ejemplo Lucio que es el responsable de ALCO Roque Pérez y fue participante del programa de TV “Cuestión de peso”. Durante la competencia del programa Lucio bajó 100 kilos. Pero cuando terminó el programa aumentó 110 kilos. Un día hizo un clic y dijo “si sigo así me muero” y volvió a ALCO, empezó a cuidarse, bajó más de 50 kilos y hoy está pesando 98 kilos”.

“Yo empecé desde el primer día de ALCO Roque Pérez –recuerda Leandro-. En la primera reunión eran 60 mujeres y yo. Unos días antes yo me levanté de la cama y no podía atarme los cordones. Dije basta, tengo que hacer algo, no puedo seguir así. Pesaba 116 kilos pero llegué a los 125 kilos de peso.  Empecé en ALCO, adopté el plan, me comprometí y empecé a bajar de peso. 6 meses después pesaba 88 kilos. Había llegado a mi “peso posible” de acuerdo a la escala de ALCO. Hoy peso 79 kilos. Terminé siendo el coordinador del grupo y empecé a viajar como voluntario a ALCO en Buenos Aires para capacitarme junto con Liliana Cova y Marisa Dichiara. Hoy los tres somos voluntarios de ALCO”. Visitamos otros grupos ALCO y ayudamos a renovar su forma de trabajar y los capacitamos. Además el grupo de ALCO Roque Pérez fue  destacado por su actividad en la revista de la Fundación, así que estamos más que orgullosos”.

¿Cómo son las reuniones?

“Todos los sábados tratamos un tema diferente, consultando la literatura de ALCO y sacamos las propias conclusiones en el grupo y entre todos seguimos adelante con el plan. Lo bueno de esto es que todos compartimos el mismo problema y eso hace que no nos podemos mentir. Todos sabemos la realidad”.

¿Y Cuál es la realidad?

“La realidad es que si comés, engordás –cuenta y reconoce Leandro-. Cuando llegamos a la reunión leemos las reglas del grupo y una regla dice que no nos podemos enojar si engordamos y que si alguien engordó ya sabemos por qué fue. Y siempre nos pesamos en compañía de un compañero. No es fácil, siempre lo decimos. Pero nosotros trabajamos con el sólo por hoy, “hoy voy a hacer las cosas bien para cuidarme”, vamos día a día. Y cuando llegamos a buenos resultados tenemos que transmitirlos. El primer escalón es reconocer la enfermedad y el más alto escalón es compartir y ayudar a otros. Varias personas que tuvimos buenos resultados estamos compartiendo la experiencia con el resto del grupo”.

¿Se trata de comer menos o de comer bien?

“En ALCO decimos que es un plan de vida, no es una dieta –asegura Leandro López-. Cambiamos nuestros hábitos y eso incluye comer bien, empezar a movernos, cambiar la forma de vida. ALCO enseña a comer mejor, o sea a comer cada tres horas y a comer saludable. Sumar colaciones a las cuatro comidas.  O sea que se come bien y con esas seis comidas empezás a adelgazar. Cuando uno pone en movimiento el cuerpo para realizar la digestión también consumimos calorías (entre 300 y 350 calorías). Si una colación son 100 calorías (por ejemplo un turrón a media mañana) y para digerirla se gastan 350 calorías se puede decir que estás “adelgazando comiendo”. Por eso es importante hacer las seis comidas por día”.

¿Y cómo es la experiencia del trabajo en grupo?

“El trabajo en grupo es muy importante. El grupo es heterogéneo, distintas edades, distintas experiencias. Hay gente que tiene que bajar 50 kilos y otros casos que tienen que bajar 5 kilos. Y siempre en el grupo preguntamos quien necesita algo y quien quiere contar algo. Nosotros tenemos casos de gente que nos dice “me volvieron las ganas de vivir”. El gordo tiene la imagen de la persona feliz pero en su casa la persona padece un montón de cosas, porque no puede hacer lo que otros hacen, porque no pueden vestirse como el resto, por ejemplo.   Y esto en el grupo sale y se comparte. Y nosotros no damos consejos pero compartimos experiencias, las cosas que nos sirvieron, y obtenemos muy buenos resultados y estamos muy satisfechos por eso”.

“Nosotros llevamos el registro de lo que pesamos en un gráfico y compartimos en el grupo el resultado. Y el mismo grupo te ayuda porque es como un “rendir cuentas”. Y también la tecnología nos ayuda porque estamos conectados por Whatsapp o Facebook y si alguien tiene un problema, porque es fácil deprimirse y agarrársela con la comida, o buscamos escusas para ir a la heladera, el grupo te puede ayudar. Porque nuestro mensaje es que antes de ir a la heladera pedí ayuda” cuenta Leandro.

También es importante luchar contra el sedentarismo

“Sí, es fundamental. Antes desde ALCO se decía por ejemplo que había que hacer 40 minutos de caminata. Ahora nuestro mensaje es empezá al menos cinco minutos. Si lo haces 4 veces al día ya son 20 minutos de caminata. Y después aumentá los minutos. Hay que empezar. Hay que dejar el auto, hay que hacer ejercicio mientras miramos TV. Hay que empezar, no hay excusas. Nosotros también implementamos el club del caminante y nos sirve para movernos y para seguir difundiendo lo que hacemos y hacer conocer ALCO”.

Tienen un proyecto para dar charlas en las escuelas

“Sí, la fundación ALCO está trabajando en un proyecto sobre obesidad infantil que se llama “Proyecto JA” (jóvenes alquistas). Este proyecto lo inició Adrian Cormillot (hijo de Alberto). Y el proyecto sale a las escuelas con una charla y un grupo de juegos y actividad física que se llama “Fuerza Fruta”. El proyecto se lleva a cabo en escuelas de la ciudad de Buenos Aires y nosotros pedimos que se pudiera hacer en Roque Pérez. Vamos a ser los primeros de la provincia en organizar las charlas”.

“El día martes 16 de agosto –cuenta Leandro entusiasmado- vamos a recibir a la nutricionista Romina Peirano y al profesor Verón que van a realizar las actividades de “Fuerza Fruta” con una charla a la mañana y otra a la tarde para cubrir los dos turnos de las escuelas primarias y para eso vamos a reunir a todos los alumnos en el salón de bomberos voluntarios. Van a ser 1300 alumnos aproximadamente. El objetivo de las charlas es enseñarles a los chicos a comer. La mejor forma de transmitir el mensaje a la sociedad es a través de los chicos. “Fuerza Fruta” enseña a través de juegos, la importancia de comer frutas y verduras. La importancia de combinar colores en la comida”. “Además en ALCO hay también Alquitos. Por eso enseñamos a sus papis como mejorar la alimentación de los chicos. Y Marisa Dichiara, que es maestra jardinera, a los niños les enseña con juegos como comer mejor”.

¿Alguna estrategia para no caer en la tentación?

“Nosotros decimos que: “No somos el tacho de basura de la casa”. Porque no podemos comer todo lo que sobra en la casa. Y en ALCO tenemos muchas estrategias –explica Leandro-, como retirar la fuente de la mesa, hacer la comida justa, manejar la ansiedad con actividad física, nunca ir de compras con hambre y muchas pautas más”.

“Se trata de comer bien porque las dietas restrictivas las terminas abandonando –reconoce Leandro-. Y si comes por debajo de lo necesario en algún momento el cuerpo “te lo factura”.  Nosotros recomendamos asistir permanentemente al médico, al nutricionista, hacer los análisis de rutina. En ALCO nuestro mensaje es que tenemos que actuar. Tenemos que comer mejor y movernos más. No podemos ir a la reunión de ALCO y pedir “adelgácenme” –dice a conciencia Leandro López-. El cambio lo hace uno mismo”.

Ramón Nocetti integró el equipo de pato de Los Baguales que ganó la Triple Corona en 1966. Pronto se cumplen 50 años de aquel triunfo en el Campeonato de Novicios. Recuerdos y anécdotas de un hombre que fue jugador y luego fundador de la Escuela de Pato “Puente de Fierro” en la ciudad de La Plata.

Ramón Nocetti recordó al equipo ganador de la Triple Corona.

El pato es un deporte con historia y presente en Roque Pérez. En los últimos tres años Los Baguales obtuvieron varios campeonatos (ver recuadro en pag. 44) y en 2016 pudieron ganar nuevamente el Campeonato de Novicios.

Estos son los logros recientes pero los inicios del pato en Roque Pérez se remontan a los años 60, las enseñanzas de Jorge Molinuevo, el empuje de Oscar Desantis y la conquista de la Triple Corona en 1964, 1965 y 1966. En ésta entrevista Ramón Nocetti nos cuenta algo de aquellos inicios y su historia en el deporte nacional.

Equipo de los baguales campeón de Novicios de 1966: Emir Easerret, Ramón Nocetti, Bernardo Mac Cormick y Aníbal “Pocho” Leguizamón.

“Yo caí de casualidad en el pato –reconoce Ramón Nocetti-. En 1965 Los Baguales estaban formando el equipo de Pato con Pepe Aguiar, Quique Leguizamón y Pocho Leguizamón (como novicio) y les faltaba un novicio más. Entonces se hizo un remate en la Estancia Los Laureles (paraje Pajón) y mi primo Meco Nocetti le dijo a Pichón Pessi que yo “era de a caballo”. Pessi me habló, pero la verdad es que yo no sabía si el pato era cuadrado o redondo. Me insistió que fuera igual. Empecé a ir a aprender y practicar. Cuando comenzó el campeonato me llevaron a Campo de Mayo crudo todavía! Resulta que ganamos el campeonato de 1965 pero yo era el más flojo de todos porque ni sabía las reglas del juego todavía, no sabía las picardías”.

En el año 1964 Los Baguales habían ganado en Campo de Mayo con el equipo integrado por Jorge Molinuevo, Juan José “Pepe” Aguiar,  Quique Leguizamón y Albertito Barrere. Y repetían campeonato en 1965. Les faltaba conquistar un nuevo campeonato para alzar la Triple Corona.

“Yo dejé de jugar un tiempo pero en el campo seguía practicando -recuerda Ramón-. Se iba a jugar el novicio de 1966. La Triple Corona estaba en juego desde 1942 y nadie la había ganado. Se entregaba el trofeo al que ganara tres campeonatos consecutivos o cinco campeonatos alternados. Los Baguales ya habían ganado dos consecutivos. El equipo ganador recibía una réplica del trofeo Granaderos pero a Los Baguales jamás se la entregaron” cuenta Ramón Nocetti.

“Emir Easerret me prestó un caballo picasso que era de Carlitos Liñeyro para una práctica. Ahí me di cuenta que el caballo servía. Pero lo tenían para varear a los otros caballos. Se lo pedí a Liñeyro y me lo prestó sin problema –recuerda Nocetti-. Lo desvasé bien, lo empecé a entrenar y el caballo era un avión. Y fue el mejor caballo que yo tuve. Hizo historia en todos lados ese caballo. En Uruguay hice siete goles al hilo en ese caballo. El picasso se las sabía todas, era un caballo inteligente”.

“En el torneo de la Triple Corona le ganamos a La Totora de Saladillo, a Balcarce –cuenta Ramón Nocetti-. Y ganamos el 15 de mayo de 1966 la final de Novicios al equipo de La Rural de Pergamino por 8 a 3. Íbamos en atrás de la camioneta de Molinuevo a Campo de Mayo, dormíamos abajo del camión. Nos seguía mucha gente. Me acuerdo de Etchenique, que era cartero, con su mujer y Norita en brazos se iban en colectivo a vernos jugar”.

“En la final con Pergamino íbamos 4 a 4 –rememora Ramón-. En el último tiempo mete un gol Pergamino: 5 a 4. Nosotros teníamos la mejor yegua La Mensajera afuera porque tenía la pata hinchada. Y a mí los caballos no me daban más! Entonces Pepe Aguiar y Aníbal Leguizamón hicieron entrar a “La Pulpera” para Pocho y “La Mensajera” para mí y así pude meter tres goles al hilo!”.

“Al otro día, el 16 de mayo de 1966, salió publicado en una nota del diario Clarín el triunfo de Los Baguales y el comentario “Nocetti gran figura” que no es así porque siempre gana el equipo –aclara Ramón-. Aguiar todavía conserva el diario. Yo perdí todos los recortes cuando me robaron en el campo. Y los viejos se acuerdan pero los mas jóvenes no. No se comentó nunca esa noticia en Roque Pérez. Eso fue muy destacable. Además los cuatro éramos nativos de Roque Pérez”.

Los Baguales habían conquistado la Triple Corona obteniendo en forma consecutiva los campeonatos de 1964, 1965 y 1966. El equipo campeón de 1964 formaba con Jorge Molinuevo, Pepe Aguiar, Quique Leguizamón y Albertito Barrere. El campeón 1965 lo integraban Pepe Aguiar, Quique Leguizamón, Pocho Leguizamón y Ramón Nocetti. Y el campeón 1966 formaba con  Emir Easerret, Bernardo Mac Cormick, Pocho Leguizamón y Ramón Nocetti.

“Jorge Molinuevo fue quien trajo el pato a Roque Pérez –recuerda Ramón Nocetti-. Y lo que sabía de pato ese hombre. El era de Moreno y vino a trabajar de mayordomo a la Estancia de La Reforma. Ahí jugaban con los Fondevilla, con Pepe Aguiar, Goyo Rodríguez, Aníbal Leguizamón. Y otro gran promotor del Pato en Roque Pérez fue Oscar Desantis. Si bien el no sabía nada de pato era un promotor de aquellos. Era el presidente de Los Baguales y siempre nos reuníamos en su casa, atrás del taller de Martini. Ahí festejábamos nuestros triunfos. Con Oscar había un orden increíble en la Comisión. El inicio de la institución fue como Peña Senda y Estrella y Campo de Pato Los Baguales. Después vino el Centro Nativo Los Baguales. Y Oscar Desantis y Jorge Molinuevo nos llevaban en sus camionetas a todos lados porque nosotros éramos todos secos. Pero teníamos un equipo que jugaba de memoria”.

¿Cómo era el juego de aquellos Baguales campeones?

“Eramos muy organizados –destaca Ramón-. Cada uno estaba en su mejor puesto. El 4 era Pepe, había nacido para 4. Defensivamente era perfecto. El 3 es el que distribuye el juego. Va, viene, tapa agujeros, y yo para eso andaba muy bien. Pocho era el 2 tenía la ventaja de que era liviano y juntos nos entendíamos muy bien y Quique jugaba de 1, era muy seguro para el aro, como Batistuta o Kempes en el área, muy calculador, no fallaba”.

“Ganamos la triple corona y fuimos invictos por tres años –recuerda orgulloso Nocetti-. Nosotros teníamos la cancha atrás del matadero. Ahí ganamos después un montón de torneos. Y ganamos torneos en Pergamino, en Balcarce, en Henderson, en Saladillo, en el Cencerro de Laferrere. Nosotros estuvimos invictos hasta que perdimos una final en Pergamino contra San Patricio de Marcos Paz por medio tanto por un gol sobre la hora. Ese día no pudo jugar Pocho que si no, no perdemos. Lo más lindo fue el equipo que armamos. Éramos muy respetados en la zona. Después apareció Barrancas del Salado (de Villanueva) que jugaron el abierto con 40 de hándicap”.

“En 1971 nos suspendieron por 99 años a Pepe Aguiar y a mí, por una pelea en La Totora porque los réferis nos querían ganar de prepo –recuerda Ramón-. Después hubo una ley de perdón de la Federación pero yo ya me había pasado a la Asociación de Pato”.

“Yo me fui a La Plata porque el campo andaba muy mal y yo quería que mis hijos pudieran estudiar –continua su historia de vida Ramón Nocetti-. Hoy mi hija Ana Violeta es profesora de historia y está cerca de recibirse de abogada. Mi otra hija María Victoria es ecógrafa. Me fui en 1978, rematé todo, alquilé el campo y compré una casa en La Plata. Me fui a trabajar con un tío que tenía taller de zinguería. Tuve que aprender porque no tenía ni idea. Después puse el taller por mi cuenta y me fue muy bien. Después le dejé el taller a mi hijo Pablo y me volví a Roque Pérez”.

Y siguió jugando al pato en La Plata…

“Sí, en La Plata conocí una gente en Poblet por el año 1981 que querían jugar al pato –recuerda Ramón- . Así volví a practicar, iba todas las tardecitas. Entonces invité a Los Baguales y ganamos el campeonato ahí en Poblet. Después empecé a jugar en Fortín Quilmes, varios años. Fuimos dos veces a jugar a Curitiba, Brasil. Pero terminábamos jugando mezclados porque los brasileños no tenían ni idea del pato. Jugamos en Uruguay también pero ellos ya tenían otro nivel. Eso fue por los años 1988, 1989”.

“Después inicié una Escuela de Pato en La Plata en un campo que el Dr. González tenía disponible en las calles 90 y 23 y después la Municipalidad me dio el campo para fundar el club en 90 y 30 y ahí estuve hasta que me retiré –cuenta Ramón-. Era la Escuela y Campo de Pato Puente de Fierro. Enseñé pato durante 9 años en La Plata. La Escuela había salido publicada en una nota en la revista del diario El Día. Y con la Escuela formé equipo junto a mi hijo Pablo y Luciano Ebes y Santiago Larriu de Tres Arroyos. Con la Escuela “Puente de Fierro” nos retiramos después de 38 partidos invicto. Jugábamos contra La Carreta de Bavio, Chascomús, El Pino, El Arriador, La Montonera, Ensenada. Dejé de jugar al pato a los 56 años. Me despedí en un partido en La Raquela. Dicen que había como 6 mil personas ese día. Pero ya estaba cansado, el pato es muy exigente físicamente. Y cuando yo me retiré se disolvió todo. Donde estaba la Escuela de Pato ahora hay una villa”.

“El pato me dio muchas satisfacciones –asegura Ramón Nocetti-. Entre Los Baguales y la Asociación gané 73 copas. El equipo de la triple corona estuvo 3 años invictos y éramos todos muchachos de Roque Pérez” destaca Ramón Nocetti y hace planes y se prepara para compartir seguramente un asado con todos los compañeros de aquel tricampeón nacional de pato y brindar, con los que están físicamente y con los que están en el recuerdo, a 50 años de aquella hazaña deportiva.

 

Pasado y presente

 

Este 2016 Los Baguales obtuvieron el Campeonato Nacional de Novicios de Pato, luego de vencer en la final a El Relincho en Chivilcoy.  Y el Torneo Argentino Estímulo al vencer en la final en General Belgrano al local, Barrancas del Salado A. Los Baguales A está integrado por Jerónimo Leguizamón, Bautista Santilli, Tomas Liñeiro y Nicolás Basualdo. También ganaron la copa Municipalidad de Gral. Paz (Los Baguales: Tomas Justo, Augusto Easarret, Germán Cardelino y Matías Banegas). En 2014 Los Baguales (Sergio Alberti, Elías Betanzo, Matías Fernández  y Tomás Justo  derrotaron  a “La Guarida” en la final del Torneo de Alta Ventaja y ese año Pipi Alberti fue elegido Olimpia de Plata de Pato. Los Baguales, actual campeón de Novicios también ganaron el Campeonato en los años 1964, 1965 y 1966, 1988 y 2004.

El trofeo Granadero obtenido en los diferentes campeonatos de Novicios está actualmente en exhibición en la tienda La Sudadera, en calle Tarigo.
El Teniente Ernesto “Muñeco” Adradas fue un aviador nacido en Roque Pérez que resistió los bombardeos de 1955 a la Casa de Gobierno y consiguió el primer derribo de la Fuerza Aérea. El escritor Alejandro Covello y el cineasta Nicolás Dalmasso preparan una película sobre esa historia.

El 4 de mayo pasado el piloto de aviación y escritor Alejandro Covello y el cineasta Nicolás Dalmasso visitaron Roque Pérez y se entrevistaron con el intendente Municipal de Roque Pérez Juan Carlos Gasparini y los secretarios Dr. José Luis Horna y Prof. Graciana Uruslepo.

Covello y Dalmasso están llevando a cabo la realización de un documental sobre la vida del Teniente Ernesto “Muñeco” Adradas, nacido en Roque Pérez, quien repelió los bombardeos a la casa de gobierno en 1955 y  produjo el primer derribo de un avión en combate aire-aire en la historia de la Fuerza Aérea Argentina y de todo el subcontinente de América del Sur.

Esta impactante historia, desconocida para la mayoría de los roqueprenses, llegará al cine, y de acuerdo al guionista y al director podría proyectarse en Roque Pérez en 2017. Covello y Dalmasso, visitaron varios sitios de Roque Pérez, entre ellos la Casa de Perón y los galpones culturales.

El Teniente Ernesto “Muñeco” Adradas fue protagonista del bautismo de fuego de la fuerza aérea aquel nefasto 16 de junio de 1955 cuando la oposición al gobierno del Presidente Perón intentaría un golpe llevando a cabo uno de las acciones más oprobiosas de nuestra historia. A las 12:40 del mediodía aviones de la Fuerza Aérea y de la Aviación Naval de la Armada Argentina comenzaron a lanzar toneladas de explosivos sobre la Plaza de Mayo y otros puntos de la Capital, continuando en sucesivas oleadas hasta casi las 6 de la tarde.

Simultáneamente, grupos de comandos civiles ocuparon Radio Mitre: anunciaron, falsamente,  la muerte de Perón y leyeron una proclama golpista, que comunicaba la formación de una junta de gobierno con miembros de las Fuerzas Armadas y sectores civiles y de la oposición.

En Buenos Aires y sus alrededores, las bombas causaron 355 muertes y cientos de heridos. Del lado atacante no hubo víctimas. Sin lograr el apoyo integral de las Fuerzas Armadas, gran parte de los golpistas se refugiaron en Uruguay.

El Bombardeo a Plaza de Mayo fue el anuncio del golpe de Estado que se concretaría exactamente tres meses después, el 16 de septiembre de 1955.

Mientras recrudecía el fuego en el centro porteño, el mando leal ordenó a la Base Aérea de Morón el despegue de aviones interceptores a reacción, por lo que

se hizo al aire una escuadrilla de cuatro aviones Gloster Meteor leales al Gobierno. Si bien no pudieron llegar a tiempo para impedir el bombardeo, lograron interceptar una escuadrilla naval rebelde que se retiraba de la zona.

Uno de estos aviones era piloteado por el Teniente Ernesto Adradas y fue precisamente este piloto nacido en Roque Pérez, el que logró derribar el avión Texan del rebelde Armando Román, pero Adradas no disparó contra Román cuando éste saltó en su paracaídas, dándole la oportunidad de salvar su vida.

Hecha esta introducción, compartimos un artículo de Alejandro Covello (fragmento de su libro sobre la historia política de la aviación argentina) publicado en www.agenciapacourondo.com.ar sobre las circunstancias de aquel bombardeo y la actuación y posterior trayectoria del Teniente Ernesto Jorge Adradas.

 

Bautismo de fuego

Por Alejandro Covello

Los pilotos navales se fueron a dormir sabiendo que al día siguiente rociarían de trotyl la ciudad enemiga. Se sentían más convencidos que seguros, de la acción que llevarían a cabo. No había tocado diana en la base naval de Punta Indio y ya el jefe del ataque aéreo, explicaba a los pilotos cual era el objetivo del bombardeo que iban a emprender. Se dispuso un ataque en línea, un avión tras otro, una escuadrilla tras otra, fueron aproximadamente 30 aviones y 90 toneladas de explosivos.

A menos de 200 km de distancia, en la Base Aérea de Morón de la Fuerza Aérea Argentina, se alojaba el Grupo Aéreo III de caza interceptora, su misión era la defensa aérea ante un ataque enemigo. Para ello estaban los aviones Gloster Meteor, el primer caza a reacción británico, birreactores construidos en Inglaterra sobre el final de la II Guerra Mundial, diseñado para despegar buscar en el cielo al agresor y derribarlo, un caza interceptor.

El escenario militar fue el siguiente: Aviones bombardean una ciudad abierta, la capital de un país, dejando caer sus bombas sobre la población civil. Se arma la defensa y despega la caza interceptora a detener el ataque, defendiendo a los habitantes de la ciudad y a un gobierno constitucional. Es un hecho de guerra, donde un arma: La Fuerza Aérea Argentina, intervino por primera vez en un combate militar real, en un combate aéreo donde el Teniente Ernesto Jorge “Muñeco” Adradas, derribó un avión enemigo: Fue el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, el 16 de Junio de 1955.

Ese día, por la mañana, una escuadrilla de la Fuerza Aérea Argentina, tenía previsto un desfile aéreo sobre la Casa de Gobierno en honor al General San Martín, las condiciones meteorológicas lo habían impedido. Aviones Gloster Meteor, volarían sobre la plaza de mayo, mientras en la ciudad se cumpliría la rutina de un día de semana normal. Seguramente algunos curiosos y amantes de la aviación, junto con niños de escuela esperarían el espectáculo. Llegada la media mañana, fue el momento en que el Brigadier Daneri, junto con otras autoridades irrumpió en la sala de pilotos y ordenaron armar una escuadrilla de alarma. Se había declarado situación “coninte”, conmoción interna.  Los pilotos se miraron para adivinar de qué lado estaría cada uno, era incierto.

El primer teniente García se convirtió en el jefe de la escuadrilla de alarma, y se le ordenó ir a las maquinas. El Jefe de Escuadrón les dio un resumen de lo que estaba ocurriendo, aviones North American AT6 Texan, Beechraft AT 11 y Bombarderos Catalinas, de la aviación naval, habían sorprendido a la población de Buenos Aires, sin previo aviso alguno, depositando bombas en el centro neurálgico de la ciudad. Hubo preguntas pero no había tiempo para muchas respuestas, la orden fue - ¡Derribarlos!

Eduardo Adradas y la escuadrilla que pilotaba los aviones Gloster Meteor.

Ellos son pilotos de caza, una estirpe nacida en la Primera guerra mundial. Un piloto de caza vuela aviones monopostos, de un solo asiento, vuela solo y lo acompaña luego la escuadrilla formada de otros 3 aviones. Están entrenados para navegar al blanco, vigilar los sistemas del avión, preparar su armamento y disparar con acierto, nada sirve si el proyectil no penetra en el acero del enemigo y así un piloto de caza luego de 5 derribos se convierte en As de la aviación. La escuadrilla estaba formada por el Capitán García, el Primer teniente Olezza, el Primer teniente Rosito y el Teniente Adradas (Muñeco).

Esto es en serio se dijo el Muñeco que terminaba de agarrar su pernera, el casco de cuero y la máscara, mientras echaba una mirada de reojo a su jefe de escuadrilla, quería controlar que nadie se niegue a ponerse la ropa de combate, hubo un silencio, se volvieron a mirar y salieron a la plataforma.

Entraron de uno en pista, pero eran solo tres aviones, faltaba uno. El muñeco al poner en marcha el motor numero dos tuvo problemas. El resto de la escuadrilla apenas se alineó en pista uno por uno empujo a fondo la palanca de gas, y fueron 12000 rpm y 1600 kg de empuje para mover 6 toneladas de acero. A los pocos minutos el muñeco estuvo listo y despegó para unirse al resto. Las nubes estaban donde estuvieron toda la mañana, al ras del piso, era necesario volar rasante, el muñeco escuchó que el punto de reunión era Plaza de Mayo, se pegó a las vías del tren, única forma de navegar con techos tan bajos.

El jefe de escuadrilla anunció por la radio “antenas”, había que subir, pero no tan alto de quedar ciego en una nube y no tan bajo para estrellarse en la ciudad. El Comodoro Soto dirigió el ataque desde la torre de control. Finalmente la escuadrilla logró reunirse en formación cerrada, se internaron en una zona de bruma y eso hizo que el muñeco los perdiera de vista, puso rumbo al río para asegurarse de no chocar con ningún edificio o antena. En ese momento se escuchó la orden del Comodoro Soto de derribar cualquier avión que estuviera volando en esa zona.

García tuvo a la vista dos aviones y ordenó: - a las 3, dos aviones... Rosito le forma a uno de los aviones y lo obliga a aterrizar, sino responde abre fuego. Olezza y Rosito se lanzaron en picada sobre el primer avión enemigo, cuando la caza interceptora lo tuvo próximo descargó una ráfaga de cañones con la intención de disuadir y ajustar el tiro. Uno de los AT 6 Texan, viró bruscamente a la izquierda viendo pasar la munición trazante muy cerca del fuselaje, entonces decidió escapar comenzando un vuelo rasante sobre la estación de tren de la ciudad (Retiro). Olezza le dijo a su numeral que no dispare, que un derribo provocaría muchos muertos inocentes. El piloto naval del Texan: Teniente de Corbeta Máximo Rivero Kelly logró escapar usando de escudo humano, a la población civil, huyendo sobre la estación retiro y luego sobre un tren con destino Tigre.

Las nubes y el humo negro no dejaban ver adelante, cuando de repente todo pareció más claro porque el sol penetró, las nubes se abrieron y el Muñeco tuvo al avión enemigo a la vista, estaba prácticamente en la “percha”. El muñeco estaba solo y el enemigo en su línea de tiro: Quiero imaginar  como el avión de Adradas persiguió a su presa posándose sobre él  a 300 mts. Lo veo apretarse aun más la máscara de oxigeno, armar sus cañones y descolgarse de la percha. El muñeco se lanzó en picada, el Texan quiso escapar y esconderse en las nubes, era tarde al muñeco se le agrandaba cada vez más el avión enemigo en su mira, entró en el ángulo muerto, lo tuvo y disparó. Los proyectiles ingresaron por el plano izquierdo y cortaron prácticamente el ala. El piloto naval Guardiamarina Armando Roman, se arrojó en paracaídas y salvó su vida cayendo sobre el río.

El muñeco Adradas estaba empapado de sudor, no podía creer lo que vio, quitó potencia para volar bajo y poder observar la ciudad en llamas, los muertos...luego si lo creyó pero nunca lo entendió. Nunca pudo. La radio de su avión lo despertó del asombro, se le pedía un reporte. – Estoy bien y mi avión en servicio, he derribado a uno de ellos. Fue el último en aterrizar, y en solo 20 minutos que duró su navegación a la base, las imágenes se le repitieron infinitamente.

Como piloto de caza había cumplido su misión, lo que no sabía el muñeco era que el destino marcaba para siempre a su derribo como una victoria “Pírrica”. Se bajó de la aeronave cansado, esperando mas órdenes...fue felicitado por el Vicecomodoro Perez Laborda, el médico militar lo encontró sobre excitado y recomendó no asignarle otra misión. No había compañeros, un mecánico que corrió a su encuentro logró decirle: Jefe los marinos están entrando con gente nuestra para tomar la base, escóndase porque estos asesinos lo van a querer matar...

La Base Aérea de Morón, que fuera leal en un primer momento, se había sublevado. Las fuerzas rebeldes tomaron la base, en el tiempo en que la escuadrilla había cumplido su misión de defensa. Adradas fue perseguido por los oficiales rebeldes que juraban matarlo por haber derribado un avión naval. Por la tarde la sublevación fracasó y el muñeco salvó su vida porque pudo esconderse en un armario. Tres meses más tarde, volvió a combatir contra la flota naval, comandada por el Contralmirante Rojas, que había bombardeado Mar de Plata y amenazaba con bombardear Buenos Aires, si Perón no renunciaba. Fue la victoria de la revolución libertadora.

El muñeco Adradas pidió el retiro y le fue concedido el día 27 de Abril de 1956, presionado por un tribunal de honor, que lo acusaba de sus acciones en el 16 de Junio de 1955. El muñeco Adradas fue juzgado y fue sentenciado por deshonrar a su institución. Sin embargo el hombre Ernesto Jorge Adradas, fue aquel que con su acto de lealtad y de respetar las órdenes que le fueron impartidas por sus superiores naturales y en cumplimiento de su misión, salvó a la institución Fuerza Aérea Argentina, de que su bautismo de fuego hubiera sido la ignominia de bombardear y ametrallar una ciudad abierta contra civiles indefensos.

Ese mismo año sufrió un nuevo intento de asesinato, por los mismos que el 16 de Junio no pudieron matarlo. Luego de varios años logró ingresar como piloto en Aerolíneas Argentinas, allí fue parte de correo clandestino que comunicaba al general Perón con la resistencia peronista, llevando documentación y cartas en total secreto.

En 1973 integró la tripulación del avión de Aerolíneas Argentinas, que trajo definitivamente al general Juan Domingo Perón de su exilio. Adradas, siempre soñó con volar y cuando tuvo la oportunidad en el curso de aviadores militares de la Fuerza Aérea, lo hizo de la mejor manera. Egresó de la escuela de caza con excelente promedio y fue destinado de teniente (joven en su rango) para volar el avión insignia de arma aérea, el Gloster Meteor. Se puede decir que el Muñeco Adradas estaba destinado a ser As de la aviación, solo le faltaba como a su institución el bautismo de fuego, el combate aéreo real. Se puede decir que todo hombre tiene un destino y que en un momento nos enfrentamos cara a cara y ese momento es toda la vida. Para Adradas fue el 16 de Junio de 1955, el comienzo de su destino, que no fue.

 

Fuentes: Entrevista a Olga Adradas, viuda de Ernesto Adradas. Bombardeo del 16 de Junio de 19555. Investigación histórica del Archivo Nacional de la Memoria.