La Guía de Roque Pérez 97 | Marzo de 2016

Dialogamos con el Dr. César Gotuzzo porque con 81 años es uno de los últimos médicos de la vieja escuela, de aquellos médicos de familia que hubo en Roque Pérez.

César es hijo del Dr. Diógenes Gotuzzo el primer Director del Hospital local. Muchos cariñosamente le dicen “Gotu”. Con su porte grande y su apuro habitual de médico nunca dejó de tener un carácter afable que siempre le reconocieron sus pacientes y sus alumnos, ya que además de consagrar su vida a curar también lleva casi medio siglo enseñando en la Escuela Media. Aquí van a encontrar un “Gotu” auténtico, con lenguaje franco y recordando viejas historias.  Entre ellas como Roque Pérez perdió un aviador pero ganó un médico, un profesor y un mentor del Country Club.

Su nombre completo es Diógenes César José Gotuzzo. Vive en el viejo caserón de la calle denominada Diógenes Gotuzzo en homenaje a su padre. Prefiere que le digan César porque “Diógenes era mi papá, que fue el primer director del Hospital” cuenta el doctor.

Hábleme de sus padres…

“Mi papá era de Entre Ríos, Victoria. Vino a Roque Pérez de casualidad. El estaba atendiendo en Carmen de Areco. En Roque Pérez había un médico tucumano, un tal Dr. Boba  que tuvo un problema sentimental con una chica y se tuvo que rajar. Entonces lo llamó a mi papá que le viniera a atender el consultorio un tiempito. Resulta que el Dr. tucumano no vino nunca más. Así vino mi padre a Roque Pérez”.

“Mi padre estudió en la Universidad de Buenos Aires. Vino de Victoria con su hermano mayor llamado Juan. El que iba a estudiar medicina era Juan. Pero cuando vio un cadáver se arrepintió y se anotó en abogacía. Y mi padre Diógenes terminó estudiando medicina”.

“Mi padre vino a Roque Pérez solo y siguió mucho tiempo soltero. Hasta que conoció a mi madre,  Sara Salvadó, de Roque Pérez. Mi madre fue después directora de la Escuela Nº 2. Ellos se deben haber casado en el año 1931 porque mi hermana que era mayor nació en el 32”.

¿Y su infancia fue en esta casa?

“Sí, este siempre fue y es mi nido. Cuando tuvimos que repartirnos con mi hermana yo le cedí un edificio en Coronel Díaz con tal de quedarme con esta casa. “Estas loco” me decían mis hijas! Mi infancia fue acá, yo soy roqueperense. Hice hasta 5to. grado y en 6to. grado me fui a Buenos Aires. Fui al colegio de curas San José y después el Nacional lo hice en el Nicolás Avellaneda en Palermo”.

¿Cómo era la relación con sus padres?

“Mis padres eran muy grandes, cuando yo nací mi padre tenía como 50 años. Después yo estaba en Buenos Aires con mi tío pero era pupilo en el colegio. Así que a Roque Pérez venía el domingo a la mañana y a la tarde regresaba Buenos Aires”. “En el 55 me tocó el servicio militar, un año tremendo.  Estuve en todas, estuve en Plaza de Mayo, estuve en Río Santiago, estuve en los bombardeos de plaza de mayo. Yo pertenecía al regimiento motorizado de Buenos Aires. Me acuerdo que al mediodía hacíamos fila para entrar al rancho y nos mandaron a la armería a armarnos y empezamos a ver que pasaban los aviones. En diez minutos empezaron a salir los tanques de guerra. Yo era enfermero, pertenecía al ministerio de Ejército, y el cuartel se mantuvo leal al gobierno”.

¿Y a Ud. le interesaba la política?

“Como todo chico tenía mi parecer, y siempre fui de derecha y sigo siendo conservador, nací y moriré siendo igual que mi viejo. Pero te aclaro, la derecha de acá, en realidad eran oligarcas, por supuesto que eran de derecha, como Patrón Costas, pero eran oligarcas. Si a mí me escuchara hablar hoy mi viejo diría que soy zurdo. Yo creo fundamentalmente que cada uno es artífice de su destino y que tenés que hacer tu destino porque si no, el vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo.”

¿Pero nunca participó en política?

“No nunca participé. A mí me han ofrecido ser candidato a intendente pero yo nunca quise. Venia Raúl Yorio, venía Homero Fernández a hablarme pero no yo siempre fui de perfil bajo”.

¿Y en Buenos Aires no se aporteñó?

“No…, eran otras épocas y yo venía mucho. Después me puse de novio con Mabel que vivía acá enfrente. Nos casamos en el 65. Yo no estaba recibido todavía. Ella tuvo una carrera muy meritoria, pobrecita, estudió de grande, en el Nacional que funcionaba en la Sociedad Italiana. Después el Colegio Nacional pasó a funcionar en la escuela 3. El gaucho Cammajo me dijo “vos tenés que ayudarnos, tenés que ser profesor del nacional” y desde entonces estoy”.

¿Cómo eligió la profesión de médico?

“Cuando yo tenía 17 años mi padre falleció. Yo me quería ir a córdoba, quería ser aviador, era mi pasión. Yo soy clase 34, en el año 49 yo tenía 15 años y era radioperador de abordo. En aquel entonces era un puesto clave en la aviación, se hacía con código morse. Había estudiado en la Escuela de Aviación Civil de Buenos Aires. Todos mis compañeros eran grandes, de 25 años. Pero lo profesores me ponían de ejemplo, lo que pasa es que me encantaba! Pero mi padre antes de morir me había pedido que estudiara medicina. Y al principio me costó…no me gustaba… pero después le tomé el gustito a la medicina.

¿A quien admiró en la medicina?

“Uy! tenemos tantos genios en la medicina, muchos que nadie conoce. Houssay, Finochietto, Milstein, Favaloro! Yo nunca le perdono a De La Rua como dejó solo a Favaloro. Le fue a pedir ayuda para salvar su instituto que es una joya mundial y De La Rua no lo ayudó. Argentina ha sobresalido con médicos brillantes”.

¿Cuando ingresó al hospital?

“Conocí el Hospital con mi padre, a veces me llevaba. Estaban las monjas entonces, había una sociedad de beneficencia que cuando yo vine a atender al hospital en el año 1967 todavía existía. Cuando yo empecé éramos tres médicos: Don Alvarez Ceballos, Don José Tagliafico, que ya era grande, iba a atender a la mañana y yo. Pasaba Don José en su “mercedito” verde y me llevaba. Con el Negro Alvarez a la tarde hacíamos yunta y hacíamos de todo, operábamos, no había médicos! La ambulancia que teníamos era una camioneta cuadrada y vieja que si llegaba al Salado era mucho. Era un hospital antiguo, como no había nada hacíamos de todo”.

Era la época de los médicos de familia

“Sí por supuesto, yo iba a la casa de mis pacientes y se me colaban todos. Nosotros hacíamos todología. Pero a mí ¡no me gustaban los chicos! No quería hacer pediatría por eso me lo traje a Gustavo Granillo, le di la casa, todo. Y me salió un hijo perfecto. Tal es así que Gustavo me dijo: me voy, y yo no lo dejé, esta es tu casa le dije, seguí atendiendo acá”. No… pediatría no me gustaba…Pero como yo en el Hospital hacía partos, entonces después me traían los chicos a mí, - dice Gotuzzo y se agarra la cabeza -. Yo quería hacer obstetricia, la partera era Porota Del Barrio pero si había alguna complicación me llamaban. Las cesáreas las hacíamos con el Negro Alvarez en conjunto. La instrumentista era Mary, la señora de Alvarez y las monjas hacían la anestesia con el Ombredanne, una mascarilla para dar el cloroformo para dormir al paciente”.

“Y hacíamos de todo, fracturados, niños, de todo. Eramos médicos generalistas. Ya no hay más médicos generalistas, Hoy son todos especialistas o de sub especialidades. La medicina se va ampliando más pero tiene anteojeras! Nosotros resolvíamos el 95 % de los casos. Y el 5 % restante lo derivábamos porque necesitaba otra tecnología. Y hacíamos una atención muy personalizada. Nosotros íbamos a la mañana al hospital gratis. Hoy en día en Roque Pérez los médicos de guardia son todos de afuera”.

¿Cuándo fue Director del Hospital?

“Yo empecé a ser Director del Hospital con Homero Fernández (intendente desde 1976). Yo estaba estudiando médico sanitarista en ese momento, en la Escuela de Salud Pública de Buenos Aires. Hice la tesis sobre alcoholismo rural y la experiencia la hice en Roque Pérez. Hice un trabajo que fue presentado ese año en el Congreso de psiquiatría en Córdoba y fue nominado. Era el segundo trabajo en toda América sobre alcoholismo rural, que es diferente al alcoholismo urbano. Incluía un trabajo estadístico. Traje cuatro o cinco estudiante de psiquiatría que estaban en casillas rodantes en el country club y recorrieron el campo. La madrina era Mabel Bianco. Cuando tuve el título de médico sanitarista le dije a Homero. “No me nombres Director, llamá primero a concurso como se debe…y yo me presento, pero no llamó…ningún intendente llama a concurso…”

“Fui Director hasta el año 83. Cuando entró Federico Bolla presenté la renuncia. Creí que me iban a llamar. No me llamaron. Pero cuando ganó Jorge Cravero, él se peleó contra toda la cúpula del partido y me llevó a mí de nuevo como Director. Después me tiraban palos a mí y a él. Y con la primera gestión Oreja seguí de Director también”.

“Cuando yo estaba de Director hice la sala de diagnóstico por imagen con ayuda de la cooperadora. Cuando vino Mussi me dijo que íbamos a hacer 10 o 20 radiografías por día. “Y que querés Negro que hagamos rayos con un fósforo? Esto se necesita”. Y yo quería tener un mamógrafo porque quería hacer prevención de cáncer de mama. Pero no lo pudimos conseguir, me decían que era caro”.

¿Lo más lindo de todos esos años?

“Todo el trabajo que hice. Cuando yo empecé el Hospital tenía salas muy grandes donde había mezclados los enfermos y los indigentes. Así fue que un día llevé las camas para la esquina del edificio y armamos el Hogar de ancianos. Cuando entró Coco Grande de intendente le expliqué que eso había que normalizarlo y se entusiasmó mucho. Se sumó Teresa Tello que era medio sargento y vino justito. Había cocina, lavadero, así comenzó el Hogar de ancianos”.

El Dr. César Gotuzzo junto a su esposa Mabel Locatelli y sus nietos.

¿Médico policial desde cuándo?

“Desde el 69 comencé creo. Antes era Rebón y quedó vacante y entré yo. Hice perfeccionamiento en La Plata y me recibí de medico legista. Tenia varias funciones ser médico oficial. Tenía que ir a visitar a los presos para ver que no estuvieran golpeados. No jodan les decía yo a los policías que yo no me caso con nadie. También tenía que visitar a los policías que pasaban partes de enfermo. También tenía que actuar en casos de muerte dudosa, muertes violentas, hacer autopsias. No es grata esa parte.  Una vez un viejo en Las Flores mató a su mujer, la enterró y se fue a La Plata. La policía no podía encontrar el cuerpo hasta que un agente arrancó una lechuga de la quinta y la encontraron debajo de la lechuga. Nadie quería ir a hacer a la autopsia porque, imaginate, había pasado un mes.  Así que me llamó el jefe, “Gotuzzo andá”. Horrible. Cuando sonaba la alarma yo temblaba, ¿qué me tocará hoy? pensaba yo”.

Sigue siendo docente

“Sí, claro, sigo dando clases, llevo casi 50 años. Doy Biología, Educación para la salud que ahora es “Salud y Adolescencia”, y es muy interesante y también doy “Genética y sociedad” que habla del  impacto de la genética en la sociedad por ejemplo hablamos de ADN, de células madres, de transgénicos, de herbicidas, con sus cosas buenas y malas, es una materia para discutir. Yo les digo de entrada a los chicos, miren que yo esta materia “no la se”. No la sé porque todavía no están escrito los libros! Son temas muy actuales, que recién se están conociendo, tenemos que investigar y discutir si es bueno o es malo”.

¿Dicta educación sexual?

“Si…. Yo les doy epidemiología, después enfermedades de transmisión sexual y después les doy sobre las drogas, sobre todo las drogas sociales, cigarrillo y alcohol, que conviven que nosotros, por eso yo les digo la chinche gaucha porque nos enferman como la vinchuca. Y de la marihuana y la cocaína les digo a los chicos que realmente son un camino sin retorno”.

¿Le ha gustado ser profesor?

“Me encanta! Lastima que estoy viejo y aburrido. Yo quisiera enseñar como antes, no sólo los contenidos, sino educación completa y con sanciones porque si no te sacan canas verdes los chicos. Tiene que haber disciplina. Hay chicos que no estudian y molestan. Muchas veces les hago leer en clase porque no estudian en su casa! Pero los alumnos siempre me han querido -dice y me muestra varias fotos con distintas promociones de la secundaria-“.

Usted fue artífice del Country Club…

“Sí, esa es una historia linda. Yo tenia una envidia! Porque todos los veranos en Los Tamariscos se bañaban tres o cuatro familias. Y nosotros íbamos a cenar los jueves al restaurante de Francini, en la punta, y decíamos “vamos a hacer un club”. Así nació la idea de hacer un country, un emprendimiento particular. Vamos a juntarnos 300 para hacer un country. Y los junté! Pero muchos creían que ponían plata al principio y después no ponían más.  Y la idea, por suerte, no prosperó porque iba a ser algo cerrado. Entonces terminamos haciendo un club. Si no hoy las acciones las tendrían gente de Buenos Aires y nosotros miraríamos de afuera. En aquel momento compramos el terreno con Oscar Repiso. Yo soy el socio numero 1 y fui presidente muchos años.”

“Como yo era socio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires le pusimos Country Club Gimnasia y Esgrima de Roque Pérez. Hicimos la primera reunión  en julio, juntamos la plata, compramos el terreno y el 28 de diciembre inauguramos la pileta!! Vimos unos pileteros de afuera, cuando vinieron el club Sarmiento aprovechó para hacer la pileta también”.

“Me acuerdo que Repiso se tiró en la parte onda y no sabía nadar! Ja ja que época linda esa! Inauguramos cancha de bochas, hicimos campeonatos con 30 o 40 parejas. Se reunía la familia,  se hacían almuerzos, vaquillonas, la gente iba temprano  para tener parrillas. Después hicimos las canchas de tenis, estaba Oscar Desantis en la Comisión. Oscar me ayudó mucho cuando hicimos la sede, en ese lugar había un rancho y lo transformamos. Después hicimos el gimnasio, teníamos toda la plata y al final no nos alcanzaba porque era época de mucha inflación. Titín Del Barrio me hizo gratis el proyecto del tinglado y Raúl Celma y Arguindeguy me hicieron gratis la estructura. Después se techó. Quedó muy lindo”.

¿De donde viene el apellido Gotuzzo?

“Viene de Génova. Mi abuelo vino de Portofino. El era naviero. El primogénito heredaba todo y al resto le daban unos pesos. Como mi abuelo era de los más chicos se vino con un hermano que se quedó en Río de Janeiro, donde hay muchos Gotuzzo. Y mi abuelo vino a Victoria y se casó con una entrerriana. Yo estuve hace dos años en Portofino y estuve con mis familiares. Es increíble porque nosotros sabíamos que mi abuelo era de Génova pero no sabíamos de qué localidad. Una vez mi hija viajó a Italia y recorriendo Portofino pasa por una iglesia y siente las campanas y entraron. Hablan con un cura viejo y era de Ernestina!! Le cuentan que el abuelo era de Génova y el cura les trae un libro para que lo busquen. Y ahí estaba César Gotuzzo! Era de Portofino! Fue como encontrar una aguja en un pajar. Después mis hijas hicieron la ciudadanía italiana. Solo yo no la hice”.

¿Cómo se compone su familia?

Mirá -dice César mostrándome una foto con sus nietos-. Mi mujer y yo y los nietos Facundo, Florencia (hijos de su hija Rochi que vive en La Rioja) y Belén, Camila, Lucía y Delfina (hijas de su hija Silvia, que vive en Tucumán). Facundo ya es médico. El resto estudian medicina, periodismo, odontología -César me cuenta con el más lindo orgullo de abuelo-.

¿Qué cosas le dan esperanza?

Mis nietos! -Sonríe con toda la cara- Y espero que el pueblo madure. Tenemos que esforzarnos y mejorar. Viajé mucho en esto años. Estuve en muchos países. Estuve en China, la importancia de ese país es espectacular. Vamos a tener que estudiar mandarín. Y los yanquis son imperio aunque yo no los quiero nada. Soy conservador pero soy humanista. Yo digo, EE.UU. en vez de tirar la bomba atómica sobre dos ciudades ¿no la podía tirar en otro lugar sin matar a nadie? ¿No era suficiente como amenaza? Después en la guerra de Corea usaron el agente naranja, que era un herbicida y lo tiraban arriba de los bosques y mataban bosques, coreanos y al mismo ejercito de USA que en su mayoría eran negros! El aceite que refrigera los transformadores eléctricos se descubrió que era cancerígeno. Entonces los yanquis hicieron una fosa al lado de una ciudad de negros y lo pusieron ahí. Por eso protesto”.

La historia de César Gotuzzo es muy larga y difícil de abarcar. También fue presidente del Colegio Médico de la provincia y presidente del Círculo médico de Roque Pérez, del que fue artífice de la compra de su sede actual frente a la plaza Mitre. Hasta fue presidente de la Liga de fútbol. “Ganamos con el Seleccionado de Roque Pérez de 1971, la Copa Clarín, derrotando en la final a Chascomús” recuerda César.

Tambien fue una figura muy destacada y querida su esposa Mabel Locatelli, muchos años Directora del Jardín de Infantes, fue una mujer abnegada que trabajo mucho por la educación de los más chicos. Hoy el Jardín de Infantes Nº 905 lleva orgullosamente el nombre “Mabel Locatelli”.

¿Qué consejo de médico les daría a sus nietos?

“No…, seguro serían malos consejos. Cada uno hace lo que quiere”.

¿Y consejo de vida?

“No… serían malos consejos.  Yo fui un boludo… el vivo vive del sonso. Sabes las veces que yo hacía la guardia porque faltaba otro médico”.

El médico vive delante del dolor de los demás

“Sí, pero un poco te tiene que resbalar, el médico tiene que ser frío para hacer mejor su trabajo. Eso sí, al final te hace mella. Pero es una carrera muy linda, que te apasiona… Alguna vez podés equivocarte, somos humanos, pero podés salvar vidas…compartís mucho con la gente, es muy interesante. Como médico de familia terminás siendo consejero de la gente. Muchas veces me preguntaban ¿qué le parece doctor, vendemos el trigo? Una vez yo tenía una paciente que tenia que vender una casa en Lobos por un problema jurídico y me consultaba. Vea a tal bogado, le dije yo. Al tiempo viene y me dice “Doctor se me quedó con la casa!!” –suelta la carcajada César- que vas a hacer!”.

“Nunca renegué de mi profesión, siempre ateniéndome a la jura hipocrática. Yo nunca fui por los mangos. Yo iba y si me pagaban con un pollo bien y si no iba igual. Nunca me interesó el dinero, jamás. Siempre entendí la medicina como la hacía mi padre”.

Un grupo de padres se une para apoyarse y lograr la sanación de sus niños.

El pasado sábado 12 de marzo se realizaba la segunda correcaminata organizada por un grupo de papás de Roque Pérez y de colaboradores, denominado “Todos contra el cáncer infantil”.

Además de la Correcaminata actuaban los grupos de música “Los Cuate” y “Checho y los Pibes”. Y lo más importante era participar junto a los padres que están luchando junto con sus hijos para superar esta enfermedad.

Nosotros dialogamos antes de la correcaminata con Laura Gatti, mamá de Juliana de 9 años que es una de las organizadoras del evento.

El grupo de padres de Lucha contra el cáncer infantil que integra Laura ya tiene tres años. “Yo con mi hija Julieta tengo diagnóstico desde hace 5 años –cuenta Laura-. Pero al principio yo no sabía de nadie en la misma situación. Y al principio no entendés qué pasa, te hablan los médicos y vos no entendés como eso te está pasando a vos.  Al tiempo una mamá, Vanesa, se acercó a mí, charlamos mucho, me contó la historia de su hijo y me di cuenta que lo de July no era nada en comparación –cuenta Laura-. Vanesa organizó una caminata con suelta de globos y números musicales y yo fui a acompañarla. En ese evento conocí a otros papás con la misma lucha y a partir de ahí establecimos vínculos y fuimos formando el grupo”.

Todos los padres y sus chicos tienen los mismos problemas. Primero con el diagnóstico les llega un terremoto inesperado y a partir de ahí, el mismo miedo,  la misma lucha, el mismo dolor, la burocracia de IOMA, lo costoso de los tratamientos. Pero a su vez se apoyan y hablan y se entienden y juntos van viendo la luz de esperanza, la sonrisa y la salud de sus niños.

Los papás de nuestra ciudad forman parte de la organización sin fines de lucro APPO, Asociación de Padres de Pacientes Oncológicos. Según APPO, “a causa de los avances científicos (la tasa de sobrevida es alta, entre el 70% y 80%) sabemos por lo tanto que “El cáncer en chicos, se cura”, pero el desafío sigue siendo: “Evitar retrasos en el diagnóstico”. Una rápida derivación genera mejores condiciones para el tratamiento y eleva la posibilidad de curación”.

“Nosotros, cuenta Laura Gatti, organizamos todos los años actividades en febrero que es el mes de lucha contra el cáncer y en el mes de junio el Dr. Pollono viene a dar charlas. El Dr. Pollono es quien nos atiende a casi todos, tanto en el Hospital del Niño y en la Clínica del Niño. Ya hace dos años que viene. Y asisten muchos padres e incluso maestros”.

“A mí me pasó, explica Laura, que dos personas me dijeron que july tenía un ojo más grande y yo no me había dado cuenta. Así fue que asistí al médico y empezó un mes terrible de no saber nada hasta tener el diagnostico. Es muy duro. Por eso es importante según dice el Dr. Pollono que los maestros también estén alertas porque a veces uno no se da cuenta. Y ellos también pueden estar alertas a algo que cambie en el chico”.

“Esta lucha te cambia la vida –dice Laura-. Yo antes era de planear todo. Pero a partir de la enfermedad de July tuve que entender que si hoy estamos bien hay que disfrutar el hoy. Tenemos que ir paso a paso. Y los chicos no analizan tanto como los grandes y ellos tienen una fuerza bárbara y un gran poder de recuperación”.

¿Uds entienden que hay más casos que antes en Roque Pérez?

“Sí, hay más casos –dice Laura-. Y nosotros le preguntamos al médico por qué. Y el Dr. nos dice que esto tiene que ver con todo lo que está en el aire y no vemos. Y lamentablemente es tarde. Yo me quedé helada. Y otro problema es que hay enfermedades que son muy raras y por eso son muy poco investigadas”.

“El objetivo de la correcaminata es concienciar –explica Laura-, que perdamos el miedo, que podamos hablar del cáncer porque muchas veces la gente no quiere ni hablar de la enfermedad. El año pasado fui a ver a Fernando Forastieri de Deportes para charlar que actividad organizar y el me propuso una correcaminata. En 2015 nosotros preparamos 250 pulseras para los participantes. Cuando llegó el último grupo de 70 personas a la correcaminata no alcanzaron las pulseras. Ahí nos dimos cuenta de que habíamos tenido éxito. Y este año queremos repetir. Nos pasó hace poco que una mama nos llamó por teléfono para contarnos su problema, se nota que ella necesitaba desahogarse, necesitaba contención. Después con otra mama del grupo, Carolina, lloramos tanto porque decíamos alguien nos llamó! Alguien acudió a nosotras! Alguien se abrió”.

Asociación de Padres de Pacientes Oncológicos

APPO es una ONG que nació hace 20 años por inquietud de padres que tenían hijos internados o en tratamiento Oncológico en el Hospital de Niños “Beata María Ludovico” de La Plata. El común denominador eran familias del interior de nuestra provincia, que estaban solos, perdidos y sin recursos para afrontar la enfermedad de sus chiquitos. Así nació APPO, que cuenta con una residencia, donde se aloja el niño del interior de la provincia que está en tratamiento y su madre. El servicio de hospedaje que brinda APPO a estas familias es totalmente gratuito e incluye comidas, útiles escolares, juguetes.

“Siempre tuvimos la idea clara –dice el sitio de APPO- sobre cuál es nuestra razón de existir: ser una contención para todas las familias que llegan con un niño enfermo oncológico y apoyar en todo aquello que esté a nuestro alcance, a la sala iv de nuestro hospital de niños”.

APPO organiza además las Jornadas de Oncología Pediátrica, en distintas ciudades del interior divulgando la experiencia del Dr. Daniel Guillermo Pollono, a todos los pedíatras, con la certeza de que, esta es la manera de conseguir el fin deseado.

Es útil repetir que el desafío es EVITAR RETRASOS EN EL DIAGNOSTICO. Una rápida derivación genera mejores condiciones para el tratamiento y eleva la posibilidad de curación.

 

Según APPO los Síntomas a tener en cuenta son:

- Dolor persistente en hueso y abdomen

- Fiebre sin causa, o por más de una semana

- Moretones o sangrado de nariz o encías

- Cansancio fácil, palidez y anemia súbita

- Pérdida de peso. Infección que no mejora

- Crecimiento tumoral o de ganglios

- Abdomen que crece rápidamente

- Reflejo blanco en la pupila

- Dolor de cabeza y vómitos por la mañana por varios días

- Exoftalmia. Aparición de un ojo saltón

 

En distintas disertaciones el Dr. Pollono ha divulgado mucho de su conocimiento.

¿Si los controles resultan indispensables para vencer al cáncer? “Habitualmente nosotros hablamos de una cadena que hay que cumplir: la familia, el médico pediatra, la referencia a los centros de atención específica. Si los chicos llegan (allí) antes de los 40 días de iniciados los síntomas, sus posibilidades (de vencer a la dolencia) se ubican encima del 60%. Si uno deja que la enfermedad actúe y no tiene controles estrictos, como los de los chicos en el primer año de vida, te encontrás con que la enfermedad avanzó y eso genera más daño, más necesidad de tratamiento, más agresividad, menor calidad de sobrevida y los chicos tienen más complicaciones. Entonces, en ausencia de prevención primaria, de screen, como hay para mama o para cáncer de útero, hay que buscar el diagnóstico precoz”.

Para el especialista, “lo esencial es que, cuando existe una presunción de diagnóstico de cáncer, el profesional derive. Uno prefiere que el pediatra se equivoque mandando uno de más y no uno de menos. Es imprescindible que, ante los primeros síntomas, el paciente llegue” a manos especializadas”.

Un nuevo sueño cumplido en Roque Pérez al quedar hoy oficialmente inaugurada la Escuela Secundaria Nº 4.

Se hicieron presentes el Intendente Municipal de Roque Pérez Juan Carlos Gasparini, el Secretario General del municipio doctor José Luis Horna, la Secretaria de Coordinación y Gestión profesora Graciana Uruslepo, el Secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos arquitecto Cristián Ricchetti, el Presidente del Consejo Escolar Fernando Duré, el titular de la Unidad Ejecutora Provincial (UED) doctor Germán Lorencich, la Directora del establecimiento Stella Sánchez, inspectores de las diferentes ramas de educación, funcionarios, concejales de diferentes bancadas, docentes, alumnos y representantes de las fuerzas vivas del distrito.

Tras el tradicional corte de cintas, quedó inaugurado el nuevo edificio de la Escuela Secundaria Nº 4 de Roque Pérez, construida íntegramente bajo la gestión del Intendente Juan Carlos Gasparini.

Ubicada sobre calle Presidente Perón, en donde antiguamente estaban los terrenos de la ex Feria Pujol, esta escuela viene a cumplir con las urgentes necesidades edilicias de alumnos y docentes. Cabe destacar que hasta hoy, los alumnos y docentes de esta Secundaria 4, tenían sus clases en el edificio de la Escuela Primaria Nº 1, con las incomodidades de estar en un lugar que solo estaba destinado a alumnos de primaria.

La calidad educativa a través de las mejores condiciones que brinda esta nueva escuela, seguramente se verá plasmada en el futuro, y el futuro son precisamente esos alumnos que desde hoy gozarán de un edificio propio, con las grandes comodidades que posee para que la educación sea cada vez mejor y para todos.

En parte de su discurso, Gasparini expresó “mientras sea el intendente de Roque Pérez, no habrá escuelas privadas en este distrito, la educación será pública y será para todos” y agradeció en otro párrafo a todo su equipo que trabaja día tras día para que hechos como el de hoy, puedan plasmarse en realidad”.

Al término de los discursos, se compartió un refrigerio entre los presentes y se recorrieron las instalaciones de la institución y posteriormente, Gasparini junto a Lorencich recorrieron la nueva escuela primaria cuya obra también está finalizada.-

 

Además Gasparini recibió las llaves del flamante edificio en donde funcionará una nueva Escuela Primaria en el distrito de Roque Pérez. Estuvieron presentes el presidente del Consejo Escolar Fernando Duré y el consejero Guillemo Buezas y el Inspector de Obra Claudio Budd.

La construcción de esta escuela es similar a la construcción de la Escuela Secundaria Nº 4. Ambos edificios están construidos en “espejo”.

Estas obras se suman a la ampliación de la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 1 y a la construcción del nuevo Jardín de Infantes Nº 905.

“Tal como siempre lo destaca el jefe comunal –destacaron desde el municipio-, su compromiso con la educación no son solo lindas palabras que quedan vacías de contenido y prueba de ello, son estos dos nuevos y modernos edificios que hoy tiene Roque Pérez para la enseñanza. Quizá hoy la gente no tome verdadera conciencia de lo que significa inaugurar obras por más de 18 millones de pesos, pero mucho más temprano que tarde, todos comenzarán a disfrutar y a valorar estas escuelas, porque entre otras cosas, allí se forjará el futuro de nuestros jóvenes”.