La Guía de Roque Pérez 77 | Marzo de 2012
El Intendente municipal Juan Carlos Gasparini se moldeó en la calle, fue técnico de fútbol y militante peronista por 40 años. Ahora el “Chinchu” nos cuenta su historia y sus proyectos.
Juan Carlos Gasparini es el nuevo intendente de Roque Pérez, con más votos en el distrito que Cristina y que Scioli. El “Chinchu” es un personaje con una historia pintoresca y hasta polémica como él mismo cuenta en esta entrevista. Nada le fue fácil, pasó miseria y su escuela fue la calle. Supo interpretar a la gente y ahora tiene la oportunidad de trabajar desde el lugar de Intendente y conducir Roque Pérez.
“Yo podría haber agarrado para cualquier lado” –dice Chinchu- y recuerda que fue el primer niño preso en Roque Pérez. Ahora camina por el pasillo de la municipalidad con paso apurado. Pero le propongo que se relaje para remontarnos a su infancia y a su juventud para entender al hombre de hoy.
¿Cómo fue tu infancia?
Mi madre Paulina Puga era de Andalucía y llegó a Argentina en barco. Sus padres fallecieron en el viaje. Entonces se vino a Roque Pérez y fue criada por los Yunino, que eran carreros. Ella trabajaba en lo de Goitía, en lo Caimi. En el año 46 conoció a mi padre y en el 48 nací yo. Pero cuando yo tenía 7 años mi viejo desapareció. Yo me crié con Bartola Cora y Andrés Yunino. En el año 55 mi abuelo Yunino cuidaba el barrio y solía recibir cartas de Perón. Cuando fue el golpe del 55 nos sacaron la casa y nos mandaron a la calle. Entonces fuimos a otra casa del barrio Obrero donde viví hasta los doce años. Yo vendía caramelos, pastillas, me la rebuscaba pero iba muy poco a la escuela. Estuve cinco años en 1er grado inferior. En mi casa no tenía una contención como para que me enviaran a la escuela. Pasábamos mucha miseria, teníamos solo una pieza y una cocina con fogón. Comíamos salteado, el pan era un lujo, había humedad, discriminación, marginación. Entonces en el barrio vivían Juan Carlos Roca, Roberto Thea, Meca Barral, Florito Fanuchi, el Negro “Urí”, Chichí Costa, Graciela Mazzini. Todos fuimos compañeros desde chicos.
Yo después de más grande regresé a la escuela y aprendí a leer y a escribir. Leo muy rápido pero escribo muy mal, con muchas faltas de ortografía. Aprendí a leer con las revistas El Tony, Dartagnan, Nippur, soy un apasionado por esas revistas.
Repartí diarios para Chapela, vendía empanadas y pasteles para Redín. Iba a vender a la cancha. Homero y Pola Messina me ayudaban mucho, me daban los caramelos para vender. Yo hacía mis pesitos y le traía plata a mi viejo Yunino porque si no me mataba a palos con un látigo de soguita y cadena. El estaba enfermo y me había tomado bronca. Un día le llevé comida pero no le llevé el vino y me mató a palos. Entonces me fui de casa y me quedé a dormir en las cañas de Zacarías. Volví al otro día y me quiso pegar de nuevo. Me escondí atrás de un árbol y le pinché el trasero con un cuchillito. Esa fue la primera vez que un chico estuvo preso en Roque Pérez. Tenía 12 o 13 años. Después me fui a vivir con Omar Fanuchi y con el aprendí mucho, a trabajar en la bolsa, a nutriar. Íbamos a cortar plantas a la Biznaga, yo tenía mucha fuerza. Omar fue como un padre para mí. También trabajé en el pisadero del horno de ladrillos de Bocho Villa.
¿Por qué te dicen Chinchulín?
Me lo puso Carlitos Amico porque siempre iba a buscar chinchulín y tripa gorda a la carnicería. Primero mi sobrenombre era una carga. Me decían Chinchulín y yo me daba vuelta enojado y les decía “te revolví”. Pero después me di cuenta que por mi sobrenombre era conocido y lo usé a mi favor, lo tenía que llevar y lo acepté. Ya era popular!
¿Qué aspiraciones tenías de joven?
Mirá, yo podría haber agarrado para cualquier lado. Soñaba con ser alguien pero venía de mucha marginación y empecé a conocer gente de toda clase. Pero a mi me salvó conocer a la gente del “juego”, de los dados y las cartas, gente educada que me enseñó a respetar, a cumplir la palabra y que la palabra es un documento. Con el juego anduve por todos lados, el pueblo lo sabe. También anduve de camionero y en el año 71 en la ruta a Navarro me agarró el tren. Hubo 78 heridos y 3 muertos. Estuve “loco”... yo ya tenía a mi hijo Darío. Me separé de su mamá. Anduve muy mal, nadie me comprendía, entonces no había psicólogo, yo estaba muy solo...me afectó mucho. Seguí mi vida, laburando, no laburando, de vago, conociendo gente. Y Dios me ayudó y si los otros robaban y se drogaban yo no. Porque entonces ya había droga.

En la interna usó un montaje pero para las elecciones de octubre Chinchu tuvo su foto con la Presidenta
El futbol te sirvió para relacionarte…
Sí, muchísimo. Yo soy de Alumni, el futbol me apasionaba, no era buen jugador pero era aguerrido. Me fui a jugar a Larre. Cuando pedí el pase de Alumni para Larre, Pedro Pozici decía “por favor denle el pase” -recuerda y se ríe Chinchu-. Fui a Larre y cuando jugamos contra Alumni le hice un gol de cabeza. Gente muy buena en Larre, Los Goñi, Troncoso. Yo siempre estaba dispuesto aunque fuera suplente. Salimos campeones en 1971 y 1974! Me ayudó mucho el futbol. Empecé como técnico en la 4ta de Alumni, enseguida me peleo y me suspenden por un año. Me fueron a buscar de nuevo y salimos campeones invictos con la 4ta. Jugaba Pichi Palacio, Puchula Crespo, el Grueso y el Fino Holze, Eduardo Olasagaste, Carlitos Fregotti, Diego Saldías. El Cholo Franzini había trabajado mucho con todos esos chicos. En el papy futbol salimos campeones dos veces en Lobos, con un equipo donde jugaba Mariano Falvella, Puchula, Peña, Carloncho Del barrio, el Chun Reynoso.
Yo levantaba quiniela y tenía algún pesito. Le compraba camisetas, zapatillas y medias para llevarlos a jugar a los chicos de mi barrio. Y salieron todos excelentes pibes, hoy todos son padres de familia.
Luego fui técnico de 1ra. No tenía casi jugadores. Lo traje a Perete Cora y a Bochita Suárez de Atlético. Armé un equipo que nadie pensaba incluyendo a los pibes. Y fui el único técnico que salió campeón en 3ra, 2da y 1ra en forma invicta. Ganamos la copa Centenario. Jugaba Perusini, el Tenga, Malvestiti, Roldan, el padrillo Holze.
A mí el futbol me dio la posibilidad de entrar en muchos hogares y de hablar en muchos micrófonos.
Pero también eras bravo como hincha... en Saladillo te querías meter en la cancha...
Y siempre fui líder. Hasta cuando jugaba con los chicos a la casita. Yo si volviera a nacer haría lo mismo. Pero sí les digo a todos que tienen que estudiar. Yo nunca pensé que iba a llegar adonde llegué y con ese apoyo masivo. Soñé y tuve esperanza. Desde chico siempre fui solidario, siempre me gustó ayudar. Seguro que por la miseria que viví. Nosotros fumábamos palo de enredadera! Pasamos muchas cosas!

Juan Carlos Gasparini junto al Senador Aníbal Fernández
¿Cómo fueron los comienzos en la política?
Empecé en los años 70. Era difícil militar y era marginado por la clase política de entonces. Podía pintar carteles pero no podía participar en las reuniones. Monetti fue inteligente y me llamó y aprendí mucho de él.
Fui uno de los primeros pobladores del barrio Martín Fierro que tenía TV. En el mundial 74 yo compraba fiambre y pan y había 60 personas en mi casa mirando los partidos. Yo ya estaba enganchado en la política pero vino la época de la represión y a muchos los llevaron presos. En el 83 inauguré la primera Unidad Básica en mi casa. Hice una Comisión de fomento para hacer las veredas del barrio. Hicimos una rifa de un auto que pagamos con cheques míos, hicimos las veredas de la plaza, el mástil y donamos dinero a la Escuela 501. Así empecé y me hice querer por la gente. Y la política provincial. Una vez la hice bajar a Chiche Duhalde de un palco en Parque Norte por la calentura que le hice agarrar porque pedí el micrófono y le dije que no nos hablara de militancia a nosotros porque no había más militancia que la nuestra que dimos todo por la política sin recibir nunca nada! Después nos hicimos amigos. Yo respeto a todos y soy un peronista cromosónico. Pero tenemos que reconocer que los tiempos cambian y hay que adaptarse para que no te pasen por arriba. Pero siempre siendo el militante que hay que ser. Y hoy estoy acá porque la gente me puso.
¿Cómo conociste a Aníbal Fernández?
Yo llevaba lechones para comer en la residencia de Duhalde, cuando estaba Díaz Bancalari. Y así conocí a Aníbal. También me peleé con él en una reunión y terminamos amigos. Por entonces conocí muchos intendentes en la Casa de los Municipios bonaerenses en calle 9 de La Plata y aprendí a pedir para tu pueblo y cómo ganarte el respeto. Cuando fue el conflicto de Avícola y vinieron los cabezas de tortuga (la Gendarmería) a pegar, llamé a Aníbal y el habló con el jefe del operativo y le ordenó irse. Eso jamás me lo olvido. Aníbal y Mussi me ayudaron mucho. Mussi me permitió pasar las camas del Hogar de Ancianos al hospital y de esa forma mejorar la coparticipación. Fue el único caso en 134 municipios.
Te hiciste fama de negociador de lugares en las listas
Yo fui concejal porque gané la interna. Siempre para llegar tuve que ganar una interna. Cuando vino la crisis, Cravero era el Intendente y yo dije que había que acompañar. Algunos compañeros dijeron que me había cambiado de bando pero la gente lo valoró. Y entonces gané las elecciones a concejal que nunca antes las había ganado el peronismo en Roque Pérez.
¿Están distanciados con Oreja?
Nunca tuvimos gran relación y pareciera que ahora menos. Pero toda la gente de Pablo está trabajando en mi gestión. Yo no tengo rencores con nadie.
¿Sobre la quiniela clandestina, hiciste un mea culpa?
Cuando yo fui candidato a concejal y competí contra Carlos Demarco, tenía todo el arco político en contra y el periodismo ni era cercano a mí. Una semana antes de las elecciones un periodista me preguntó en la TV ¿y Ud de qué vive? Yo ya me lo veía venir: “levanto quiniela” dije. ¿Qué le puedo contar yo a la sociedad que ya no sepa? La gente entendió, yo dije la verdad, levantaba quiniela, daba laburo y comida, compraba ropa para los chicos, hasta sepelios pagaba y llevaba y traía gente a los hospitales. Cuando decidí ser candidato a Intendente dejé la Quiniela, entré en la política de lleno. Pero en la Quiniela había gente decente y nunca hubo problemas. Ayudé a todo el mundo y nunca tuve ni terreno ni casa. No tengo nada actualmente y nunca me quedé con nada.
También visitabas enfermos y acompañabas deudos
En nuestra doctrina, el que quiere ser peronista tiene que hacer eso. Ser solidario con el otro en los momentos difíciles en que te necesita. No es tan fácil ir a un velorio, tampoco ir a un accidente que ahora lo hago como intendente y lo siento un deber.
Y cometí un error. Con todo lo que hice perjudiqué a mi familia, me dediqué a la gente y los descuidé a ellos...
¿Y lo estás remediando?
No sé, porque sigo siendo el mismo. Otros de mis defectos es que siempre fui un mujeriego. Y ahora vivo para la municipalidad y muero por la municipalidad. Si yo fracaso se termina una generación que puede llegar. Yo quiero demostrar que sin tener estudio se pueden hacer bien las cosas. Hubo mucha gente que se jugó por mí. La gente está esperanzada que yo pueda hacer cosas que otros no hicieron y en eso estoy hasta la manija!. Necesitamos que la gente nos ayude con cosas simples, clasificar la basura, limpiando su terreno, regando una planta, trabajar para el hospital.
Yo siempre administré la nada, nunca tuve nada y ahora tengo todo para administrar. Por eso soy muy obsesivo con las cuentas. Muchos están sorprendidos porque creían que cuando llegaba yo esto iba a ser un cabaret.
En 20 años nadie le aumentó los impuestos a La Biznaga. Yo basándome en la amistad que tengo con Blaquier le tengo que aumentar. Y ahora salen a buchonear que el aumento es poco y ellos en 20 años nunca votaron un aumento. Pacuca produce 180.000 cerdos y quieren duplicar la producción. Ahora Blaquier trajo al Gobernador Scioli a la Biznaga para que yo pueda hablar mano a mano con el.
Yo hablé con Aimone porque su frigorífico sin funcionar no le sirve a Roque Pérez. Entonces ahora existe la posibilidad de que Pacuca lo use. Estamos charlando.
¿Cómo hizo relación con Blaquier?
Porque yo tenía una casita cerca del Salado, muy cuidada, siempre le cortaba el cesped y un día Blaquier y su señora pasaban en auto y pararon a charlar. A partir de allí hicimos una amistad muy sincera. Siempre me invitaba a los remates y hasta que yo no llegaba no dejaba que comenzara.
¿Qué obras necesita Roque Pérez?
Primero las que no se ven porque hay que planificar un Roque Pérez para el futuro. Necesitamos agua corriente y cloacas. Y yo tengo que ser un garante de los que vienen a invertir. Si hay inversión hay laburo, hay educación, hay seguridad, hay mejor hospital, mas recaudación de impuestos.
A mí me interesa la gente. Cuando perdí la elección en 2007 dije que empezaba a trabajar para 2011. Y se dieron las cosas. Algunos me subestimaron. Yo sentí el consenso de la gente y me di cuenta que podía ser intendente. Fui inteligente, pegué en el momento justo, pude manejar al grupo.
¿Sos un gran motivador?
Cuando era jugador y técnico era un buen motivador, cuando había que pelear también y sabía cuando había que charlar para no pelear. En la política soy un motivador. Eso te lo da la calle. Yo creo que los empleados municipales ven a alguien sencillo que no está parado arriba del carro. Que lo ven barriendo la vereda a las 6 de la mañana. Vengo primero que todos al municipio y todos vienen a horario. Yo soy también un tipo duro, tengo un proyecto político y no doy un paso atrás.
¿Cómo se resolvió el problema de las motos?
Poniendo la cabeza. Yo soy un zorro más. Me preocupo por los pibes, les hablo, no quiero que se me maten. La clave fue saber mirar, hablar con la gente. Un pibe me dijo “Chinchu me sacaste la moto pero te banco”. Entonces se está entendiendo el mensaje.
¿El mismo empuje lo vas a poner para combatir la droga?
Totalmente, porque yo lo viví en carne propia porque lo viví en mi familia. Es un tema que me preocupa pero lo voy a lograr
¿Empezaste a hacer algo?
Sí, el que avisa no traiciona, los que traen la droga saben que acá hay un tipo duro que los va a perseguir y no les tiene miedo. Y voy a ser implacable. No con el pibe que se droga que es un enfermo y necesitamos lugares para curarlo. En Argentina tenemos el gran problema que no hay lugares de recuperación. Quiero hacer una granja comunitaria en Roque Pérez. Pedí una audiencia con Alicia Kirchner para lograrlo. Espero que todos me acompañen. Un intendente solo no puede. Vamos a poner a Roque Pérez entre los mejores de la provincia, hay factor humano, una juventud muy buena y tenemos un pueblo maravilloso para vivir. Lo vamos a lograr. Yo los exámenes los tengo que aprobar con 14 en vez de con un 7. Pero estoy acostumbrado. Ni un paso atrás con la seguridad, ni un paso atrás con las motos. Y tengo un gran secretario de gobierno, José Luis Horna, que es un amigo de ley.
¿Quién es Juan Carlos Gasparini?
Es un tipo que no se entregó nunca y que luchó contra la pobreza estructural y contra la pobreza de la cabeza. La de la cabeza fue la que mas me costó. Tuve que superarme y prepararme. Trato de todos los días de aprender. Toda mi vida fue así. Aprendí con los jugadores, con los chorros, con los de la bolsa. Aprendí a pelear, aprendí a dejar de pelear y ahora trato que no peleen los otros. Hoy mis chicos no pelean, cuidan a su mujer y cuidan a su familia.
¿Y quién es el Chinchu?
El Chinchu...(suspira) es lo que soy. Un producto de esta sociedad, que por ahí da que hablar. Mi triunfo fue un acontecimiento en la provincia porque muy pocos tipos logran ser intendente viniendo de donde yo vengo y pasando por donde pasé. Nunca robé y nunca me drogué. Yo una vez me fui disparando porque le había pegado un tiro a mi cuñado y estuve 4 meses viviendo en un barco en la isla Martín García. Estaba escondido, había paraguayos y coreanos que ya andaban con drogas, pero yo no. Yo pelaba papas en un restaurante de calle Lavalle en Bs. As.
¿Quién está sentado en la silla de Intendente?
Está sentada mi vieja Paulina ...-dice con voz temblorosa, por primera vez emocionado- le debo lo que soy. Y está sentado un tipo simple. Le pido todos los días a Dios que me acompañe y que cuando me vaya de acá la gente me diga “hiciste bien las cosas, trabajaste por tu pueblo”. Me quiero ir en cuatro años.
¿No es arriesgarse mucho decir eso?
He sido inteligente para retirarme a tiempo de muchas cosas. Me retiré a tiempo de la vagancia por ejemplo. Hoy estoy seguro de lo que digo porque tengo sucesores atrás. Son cuatro años de lucha. Pero estoy de paso y me quiero ir yo por la puerta grande. El pueblo me dio la gran responsabilidad, es muy difícil que un tipo como yo sea Intendente. Yo estoy agradecido con la gente”.





