La Guía de Roque Pérez 96 | Diciembre de 2015

El Centro Nativo Cardo Azul brilló en el Centro Cultural con la obra “Martina Chapanay” que recuerda la vida de una descendiente huarpe que luchó junto a Facundo Quiroga y Chacho Peñaloza.

Fueron tres funciones en el Centro Cultural de Roque Pérez donde el cuerpo de baile se lució presentando la obra de Oscar Murillo y Mabel Pimentel que rescata la figura de una mujer que vivió con los huarpes y por el año 1835 se transformó en ladrona y asaltante de caminos, repartiendo lo que robaba entre los más pobres y luego luchó en las guerras civiles  junto a Facundo Quiroga y al Chacho Peñaloza.

Con buen marco de público y con la actuación estelar de Oscar Murillo y Mabel Pimentel, Cardo Azul encadenó hermosos cuadros de danza y color, vestimentas típicas, belleza de movimientos y carácter en cada interpretación de las circunstancias de la vida de Martina Chapanay.

Los bailarines, en su mayoría jóvenes, no ahorraron elegancia y temperamento. Redondearon una tarea profesional que a ellos sin duda los debe dejar satisfechos y al público agradecido, porque ésta obra y su manifestación puede subir a los escenarios mas importantes del país y salir airosa y colmada de aplausos. Nuestra humilde mirada pudo asombrarse del papel de cada bailarín, con notas sobresalientes en las figuras de Mariana Lardapide (Martina Chapanay), Pablo Mc Cormack (Severo Chumbita) y Gimena Cardozo (María Quintero, Montonera) bailarina profesional que actuó en Opera Pampa y que en el teatro de Roque Pérez se distinguió en cada giro y figura.

En la historia de Martina Chapanay se sucedieron los ritmos del huaino, el escondido, la chacarera, malambos, cuecas, zambas. La música tuvo una mención especial porque Murillo seleccionó una banda de sonido de gran calidad, con arreglos que hacen escuchar las viejas canciones con un brillo nuevo pero sin estridencias.

La presentación de Murillo y Pimentel en la obra ha sido un hito en esta vieja gran relación de más de 40 años entre los maestros fundadores del ballet Brandsen y Cardo Azul, ya que es la primera vez que Oscar y Mabel bailan en una obra creada para la peña de Roque Pérez.

Por eso el caluroso aplauso del final se extendió cuando Oscar y Mabel dieron un paso al frente en el escenario. Murillo contó que hacía un tiempo que no se ponían la ropa de danza y que esa hermosa circunstancia era obra de la insistencia y la generosidad de Cardo Azul.

Personajes de la obra:

Martina Chapanay: Mariana Lardapide; Martina niña: Martina Brusquini; Severo Chumbita: Pablo Mc Cormack; María Quintero (Montonera): Gimena Cardozo; El Yaguareté- Abá: Nicolás Felsinger; Pablo Irrazábal: Leonel Fitz Maurice; Cruz Cuero: Luis Rojas;  Laguneras: Tatiana Larrama- Estefanía Garavento- Silvina Telesco; Montoneras de Huanacache: Cristina Fanucchi- Joaquina Villalba- Camila Parenti;  La Tigra (Montonera): Pamela Campaña; El Llanista: Diego Conserva;  Ambrisio Chapananay: Mariano Eguia; Clara Salcedo: Camila Parenti; Las hijas: Rocío Gouric- Nazarena Rolandi y La criada: Brisa Zabaljauregui.

Ballet Brandsen

La relación de Cardo Azul con Murillo y Pimentel se remonta al año 1972. Eran los inicios del Ballet Brandsen y su pronta consagración en Cosquín.

Según contó Mabel Pimentel en el sitio web Brandsen, conoció a Oscar Murillo, en el año 1969 en Lavallol cuando participó en un espectáculo sobre Juana Azurduy. “Al conocerlo a Murillo -dijo Pimentel-  descubrí que con la danza folclórica se podían contar cosas, como si se tratara de un lenguaje, que me gustaba, no la danza como técnica sino aquella que en el hacer deja un algo en el público”.

Cuenta que por circunstancias de la vida sus padres compran una zapatería en Brandsen; ella arranca la carrera de medicina en La Plata y para costear sus estudios alquilo un salón para dar clases de baile.

“Murillo viene a despedirse de mi familia porque se va a vivir a Córdoba y mi padre que es un poco el hacedor del ballet lo invita a quedarse en Brandsen y hacer una nueva vida en ese lugar y trabajar conmigo dando clases”, contó Pimentel. A los dos meses tenían 70 jóvenes ensayando y ese fue el comienzo del Ballet Brandsen.

Luego vinieron años de trabajo y consagración, sus presentaciones en Cosquín y muchos trabajos que fueron y son siempre un importante atractivo del circuito turístico de la ciudad de Buenos Aires en lugares como Casablanca, el Teatro Colón, Teatro El Nacional, Teatro Podestá, La Botica, Costa Salguero, Luna Park y el Gran Rex.

Una de sus grandes creaciones coreográficas fue “Ópera Pampa” en el año 2004, nominada a los premios ACE y que superó más de 500 presentaciones a lo largo de 10 años. También formaron parte de programas líderes en la televisión argentina, entre ellos la “Botica de Tango”, “Raíz y Canto”, “Sembrando Conciencia”, “Folklorísima”, “Landrisina con todos”. Además conformaron el Ballet estable en Cosquín y en “Argentinísima” durante diez años consecutivos.

¿Quién fue Martina Chapanay?

Oscar Murillo nos cuenta desde los textos del programa de la obra que Martina Chapanay fue un “Personaje al que la tradición Sanjuanina atribuye hazañas legendarias, fruto de una vida dramática y violenta”…

“No existen datos ciertos sobre el lugar de nacimiento, que según unas versiones sería el Valle del Zonda, y según otras, la región de las Lagunas de Huanacache. Era hija de un cacique Huarpe y de una cautica blanca. Junto a su padre aprendió a orientarse en los valles y las montañas, a domar y montar caballos, así como pialar o enlazarlos… Estaba dotada de fuerza y habilidad, amaba la vida agreste y arriesgada, los arreos, las armas y todas las tareas masculinas. Participaba en los viajes mercantiles a la par de los hombres, así como en las excursiones de caza, destacándose en el manejo de las bolas y el arco. A pie o en canoa cumplía funciones de chasqui. Estuvo en las campañas de Facundo Quiroga y después acompañó al Chacho hasta el fin del caudillo. Se radicó en Valle Fértil y allí murió”.

“Su vida se enreda con la leyenda, y juntas tejen una trama maravillosa que la va mitificando. Todas las hazañas caben en su cuerpo, todas las afrentas son vengadas. “La Chapanay”  todo lo puede, por ella, y por todos los humillados. Martina Chapanay murió en 1887. Su tumba en Mogna, Departamento de Jáchal - San Juan, sigue siendo lugar de culto”.

“Martina, la rebelde, la montonera, la arriera, la samaritana, la bandolera. Varias mujeres –escribió Oscar Murillo- y una gran pasión: Ser libre.

Según se cuenta en el libro de Marcos de Estrada “Martina Chapanay, realidad y mito” se cree que nació alrededor del año 1800 (otros estiman en 1811). No tuvo hermanos y su madre murió cuando ella era muy pequeña. Creció casi sola y en medio de grandes privaciones. Su padre, al saberla inmanejable, la entregó a una mujer de la ciudad de San Juan para que la criara de otra manera. Sin embargo duró muy poco el rigor de la educación tradicional, luego de unos meses Martina escapó y fue libre para siempre.

“Se transformó en una mujer brava que sabía hacerse respetar. Su carácter, nos cuenta Marcos de Estrada, en general era alegre y callado, aunque a veces se transformaba en irascible y violento”.

“No se tiene certeza sobre los motivos que la llevaron a unirse a las montoneras de Facundo Quiroga, otro de los grandes caudillos del interior. Lo cierto es que combatió a su lado y que las tareas militares la llevaron a adoptar las ropas masculinas. Martina también habría revistado en las filas del General San Martín como chasque. Se cuenta que su pareja murió en una de las tantas batallas.

Cuando conoció la noticia de que su jefe Facundo Quiroga, había sido asesinado en Barranca Yaco, decidió regresar a sus lagunas de Guanacache quizás buscando algo de paz. Lo que encontró habrá sido desolador. Los miembros de su tribu habían sido muertos por el blanco, muchos habían sido reclutados a la fuerza en los ejércitos y los pocos restantes escaparon a las sierras. Fue entonces que en 1835, Martina Chapanay se convirtió en bandolera temible que repartía el producto de sus robos entre los pobres como ella.

Más tarde combatió junto al “Chacho” Peñaloza hasta la muerte del caudillo riojano en 1863. Siguieron las andanzas de Martina hasta que le ofrecieron el indulto y un cargo de sargento mayor en la policía de San Juan. En ese cuerpo militar se encontraba el comandante Pablo Irrazábal, el asesino de Peñaloza. Martina lo retó a duelo, pero éste no tuvo lugar porque el oficial se descompuso por el miedo y pidió la baja.

Algunas versiones sostienen que Martina murió a los 74 años, en 1887, Se cuenta que un antiguo oficial sanmartiniano, el cura Elacio Bustillos, cubrió la tumba de Martina con una laja blanca, sin ninguna inscripción, ya que “todos saben quién está allí”.

León Gieco, con la colaboración del historiador y ensayista Hugo Chumbita, publicó en 2001 “Bandidos rurales”, donde se menciona a Martina Chapanay. El poeta mendocino Hilario Cuadros escribió una cueca llamada La Martina Chapanay que la recuerda: “Lagunera fué, sí señor, heroína fuerte cual ñandubay”.

Cardo Azul

Dialogamos con la presidente del Centro Nativo Cardo Azul, Marta Lara, que junto a su hermano Gustavo fueron productores ejecutivos de la obra “Martina Chapanay” y juntos tambien continuadores del largo trabajo institucional de su padre Alcides “El Negro Lara” y de tantos colaboradores a lo largo de la historia de 47 años de la institución.

La psicóloga Marta Lara es uno de los motores de Cardo Azul. “Martita”, así la nombramos desde siempre para diferenciarla de su madre Martha Angelillo de Lara, docente de tantos niños de Roque Pérez que pasaron por la Escuela Nº1.

“Tomamos esta obra de Martina Chapanay con mucho entusiasmo -nos cuenta Martita-, nosotros no conocíamos su historia, se trata de ir aprendiendo continuamente, veníamos de hacer el año pasado la vida de Poncho Jeréz que es el traidor del Gauchito Gil, así que eran muchos ritmos litoraleños y brasileros. Oscar Murillo, después de trabajar la obra de Martina Chapanay, nos hizo la propuesta.  Oscar Murillo y Mabel Pimental son los creadores de la obra, son los coreógrafos y directores, son los que piensan el vestuario, la compaginación musical, la escenografía, las diapositivas, todo.  Estamos trabajando desde mayo todos los fines de semana y Oscar Murillo y Mabel Pimentel vinieron a dirigir los ensayos permanentemente. Oscar Murillo participa mucho,  en los ensayos nos va parando y explicando para comprender los sentimientos que se manifiestan en cada momento”.

 

¿Cuál es la función de la danza?

Es la razón social de nuestro club y es lo que nosotros elegimos y queremos hacer. Lo entendemos como una tarea social, la cultura es una expresión del pueblo y nosotros vemos nuestra actividad como una tarea comunitaria.

 

Esta vez compartieron escenario con sus propios maestros

Sí, Oscar y Mabel dijeron al final de la presentación que hacía mucho que no se ponían la ropa. Y para nosotros fue un regalo, es la primera vez que bailan en una obra que hicieron para nosotros. Murillo viene a enseñarnos desde el año 1972 pero siempre se dedicó a formarnos. Esta es la primera vez que compartimos el escenario, así que para los bailarines de Cardo Azul y para la institución fue algo muy especial.

Hablando de la historia, ¿Cómo fueron los inicios de Cardo Azul?

Todo comenzó en 1968, primero fue una escuela de danzas que funcionó en el Club Olimpo y la profesora fue mi mamá (Marta Angelillo de Lara). Quizá ella fue la primera profesora de danzas en el pueblo y creo que tenían por nombre Fortín Melincue. Al poco tiempo, se creó como una entidad independiente llamada Cardo Azul. La Comisión Directiva se formó el 17 de enero de 1969 y su primer presidente fue José Bianchi. Se empezó a ensayar en el club Unión, donde está actualmente el gimnasio de Graciana. En 1972 empieza a venir Murillo y se ensayaba en la esquina del Club Atlético. Ahí empezó a funcionar la Escuela de danzas. En ese sentido mi papá tuvo la visión que había que hacer una escuela de danzas para los chicos. Y ahí empezamos a bailar todos nosotros. Mi papá creo que fue el primer tesorero. José Bianchi era el presidente y bailaban sus hijos Josese y Liliana, Héctor Diez era el secretario y bailaban sus hijas Liliana y Susana.

 

¿Cómo se formaba el cuerpo de baile entonces?

Los primeros bailarines fueron Mirta Aguiar, Susana Diez, Susana Gherbi, Mariana Posicci, Matilde Rosso, Blanca Severini y Olga Zucotti.  Josese Bianchi, Homero Fusse, Jorge Galante, Aníbal Leguizamón, Angel Mendoza, Carlos “Mirto” Gurrieri, Santiago Mosbach, Raul Posicci y Jorge Rocha.

En 1975 cuando el club Unión se disuelve se decide la fusión con Cardo Azul. Por eso nosotros tenemos la heladera del club Unión, vajilla, un escritorio antiguo y conservamos el nombre de “Club Unión - Centro nativo Cardo Azul”.

 

¿Por qué la institución se llamó Cardo Azul?

Fue por votación –cuenta Martita Lara-, la moción fue presentada por Héctor Diez y no tiene que ver con los cardos de la zona sino con un tango de Carlos Gardel que se llama Cardo Azul y parece que a Héctor le gustaba mucho ese tango y también les gustó al resto.

 

¿Cuáles fueron los mejores momentos de la historia de Cardo Azul?

Fueron muchos y la pasamos tan bien! Yo los recuerdo que tengo de chica es que venía Oscar, hacíamos un espectáculo y después salíamos a presentarlo y viajábamos a muchas provincias. En aquella época se invertía mucho en la danza y el municipio tenia colectivo y siempre el municipio donde íbamos ponía el combustible. El primer año que se viajó al festival de Malambo en Laborde (Córdoba) fuimos en un colectivo de línea y en varios autos. Ese año presentamos el cuadro “Las crecidas del Salado”. El haber conocido a Oscar y haber elegido ese camino de formación nos abrió muchas puertas.

 

¿Cómo entablaron relación con Murillo y Pimentel?

Oscar y Mabel vinieron a un fogón que se hacía todos los viernes en la esquina de Atlético. Me acuerdo que no se cobraba entrada y había una alcancía en la puerta. La gente bailaba y guitarreaba, recuerdo que todos se divertían, esa fue una muy buena época. Y de pronto en ese fogón aparece una pareja y se pone a bailar una zamba y toda la gente se sorprende!

Los había invitado Domingo Urrutia quien fue el que enseñó en Cardo Azul entre los años 70 y 72. Esa pareja de baile eran Oscar y Mabel. Después de la zamba que bailaron desaparecieron. En realidad se los había llevado mi papá a charlar a la cocina para traerlos a Cardo Azul.

El primer cuadro que se preparó fue “Promesa y milagro”. Se presentó el 7 de setiembre de 1973. Y marcó un antes y un después a lo que se conocía en Roque Pérez. Después se hizo “Las crecidas del Salado”. Para el centenario de Roque Pérez de 1984 se hizo el cuadro “Luz del desierto”.

Fuimos 10 años consecutivos al Festival de Laborde, representábamos a la provincia de Buenos Aires pero terminamos actuando como numero principal fuera de la competencia.

Después viajamos ocho años consecutivos al festival de Santa Lucía en San Juan. Así que nos pasamos 18 viajando. Antes se conseguía que alguien pagara el transporte y la comida de las delegaciones. Pero eso se terminó después en los años 90 por problemas de dinero. Quizá pasó todo a ser más comercial, ahora se contrata un cantante de renombre y ya está. Hubo como un giro.

 

¿Decayó el interés en la danza?

Yo le escuché decir a Oscar que no está mal que la gente se animé a bailar y a subir a un escenario, pero si vos no tenés una formación, no sabes elegir el vestuario, la música, si no sabés que danza hacés y por qué la hacés, valés menos y cobrás menos. Entonces surgieron muchos grupos que bailaron por la coca y el chorizo y los profesionales empezaron a quedar relegados. Hoy vos podés hacer un festival con 20 agrupaciones y no tenés que contratar a nadie. Pero bajó la calidad y se desvirtuó el folclore. Yo he visto en Torneos Bonaerenses bailar una chacarera con túnicas y máscaras y tirándose al piso! Por eso después se desdobló en las categorías danza y contemporánea. Existe la proyección pero una chacarera siempre es una chacarera. Entonces el giro va donde tiene que ir el giro porque si no la destrozás a la chacarera.

 

Hubo más buenos momentos!

Sí, las actuaciones en Casa Blanca en el barrio de San Telmo, fuimos dos años a actuar durante todo enero. Hacíamos funciones todos los días. Me acuerdo de los preparativos, de juntar colchones para llevar, de llevar todo a Buenos Aireas en la camioneta de Raschia. Fue en la época en que los bailarines de cardo Azul participaron del Festival de Cosquín integrando el ballet Brandsen. Para el centenario de la autonomía de Roque Pérez en 2013 la obra “Patria Chica” también fue algo muy destacado y que a la gente le gustó muchísimo.

 

Y si hablamos de las comisiones directivas, el “Negro Lara” muchos años presidente…

Sí, y sigue siendo!, ahora soy yo la presidente pero vamos rotando. Y cuando hay que resolver algo vamos a preguntarle al que sabe que es él. El sabe por experiencia y porque tiene capacidad de gestionar, es negociador, es mediador, resuelve sin conflicto y sabe cuándo hay que decir que no.

Y el “Negro” tenía algún vínculo con la danza?

No...el dice que en Lobos bailó pero dejó porque le daba vértigo! –se rie Martita- El se arrimó porque estaba mi mamá, y enseguida tomó la manija y siempre supo ocupar ese lugar.

 

¿ Y el futuro de Cardo Azul?

Ahora tenemos que pensar en la obra del año próximo. Nos tenemos que reunir con Oscar para definirlo. Y queremos trabajar fuerte con la escuela, tenemos 50 chicos y siempre se suman más. Y a mí me enorgullece que muchos que se acercan lo hacen porque, nos dicen, nos ven trabajar desde un lugar muy profesional y con organización y disciplina. Y eso es muy gratificante para nosotros. Y en 2016 también queremos inaugurar las obras en el edificio que ya están muy avanzadas.

 

¿Qué es lo mejor de Cardo Azul?

¡Los chicos! -Dice sin dudar Martita- son 3 patas fundamentales, la formación que está a Cargo de Oscar y Mabel y los profes, una buena estructura que es la dirigencia y los chicos que son el latido, sin ellos seríamos una caja vacía. Ellos son la energía, los que te dan ganas de seguir. Son niños en formación, inocentes, puros, agradecidos, amorosos y ellos te expresan que están felices y bailan! y representan a Cardo Azul!

Hace muy poco la Escuela Primaria Nº 2 se lució con el desfile “Té reciclo” y al mismo tiempo junto s la Cooperadora escolar, los alumnos y sus familias trabajaba consiguiendo donaciones de ladrillos y organizando la tradicional Fiesta de la Pizza. ¿Qué está pasando en la Escuela Nº 2?

Fuimos a charlar con los directivos de la Escuela Primaria Nº 2 sobre el original desfile “Té reciclo” que ha sido todo un éxito pero nos encontramos con otra historia seguro más importante y es la causa por la que la escuela viene dando muestras de mejora de la calidad educativa y de su inserción en la comunidad.

 

El trabajo

Su directora María de los Angeles Pesaresi le llama “el trabajo en equipo” y “trabajo de hormiga”, nosotros podríamos agregar que es también “saber hacia dónde se quiere ir”.
La directora Marita Pesaresi y el vicedirector Alfredo Herranz no paran de contarnos actividades, proyectos y resultados obtenidos. Es fácil de contar pero cada actividad lleva meses llevarla a cabo! Pero esto no siempre fue así, sabemos que la Escuela 2 tuvo sus épocas de relegamiento al punto que había chicos que vivían muy cerca de la escuela 2 y sin embargo asistían a otras escuelas de Roque Pérez. 
“En 1998 la escuela Nº 2 tenía una matrícula de apenas 98 chicos -explica la directora Marita Pesaresi-. Teníamos que salir a buscar chicos en el verano para que no se cerraran los grados -recuerda el vice Alfredo Herranz-. 
“Hoy en la escuela tenemos 303 alumnos (3 primer grado, 3 segundo grado y 3 tercer grado)” dice Marita Pesaresi satisfecha con la tarea cumplida, pero en su manera de hablar se nota que no es un punto de llegada lo logrado sino una manera de andar, un modo de trabajar que ella y sus compañeras docentes quieren continuar año tras año y cada vez con mejores resultados y cada vez con más acompañamiento de los padres y la comunidad en general.
“Todo lo que venimos haciendo -dice Marita Pesaressi- además es motivación para nuestros docentes, nosotros promovemos el trabajo en equipo”.

 

El desfile

Y una manifestación del trabajo de la escuela vienen siendo los proyectos institucionales. El ultimo fue sobre reciclado de residuos inorgánicos y tuvo como cierre el desfile “Té reciclo” el pasado 11 de octubre. El nombre “Té reciclo” también  tiene su explicación por que es un juego de sentidos ya que hace alusión a la acción de reciclar pero también fue la excusa para que con la entrada se ofreciera un té a cada persona del público con masitas hechas por los alumnos. 
Esta vez el mensaje más importante fue el cuidado del medio ambiente por eso el uso de materiales reciclados.
“Trabajamos desde distintas materias sobre el reciclado –explica Alfredo Herranz-, qué se puede reciclar, cómo hacerlo, los procesos, se dieron charlas con especialistas, y se involucró a la comunidad educativa, a los padres, y al final se hizo un desfile en la escuela con todos los modelos de ropa con materiales reciclados “.
“En desfiles anteriores habíamos trabajado con vestimenta antigua –cuenta Marita- pero este año quisimos cambiar la temática. Y la profesora Silvia Rufini nos dijo “Podemos hacer vestidos con sachet de leche”. Y eso después lo transformó en un proyecto y nos entusiasmamos con la idea. Se sumaron las profesoras Elina Menchaca de danza y Marcia Peix Chain de Música. Primero trabajamos con 5 y 6 grado, desde la materia de Ciencias Naturales, la parte teórica sobre lo que es el reciclado y sus procesos”. 
“Los chicos tenían que juntar en su casa ese tipo de  desechos inorgánicos y los traían y acá los más chiquitos los clasificaban -explica Marita Pesaresi-. Estudiamos cuanto tarda cada material en degradarse, visitamos la planta de residuos urbanos y recibimos una charla de recursos hídricos”.
Las materias involucradas en “Té reciclo” fueron del área Artística. En 1ro. y 2do. grado los alumnos tienen música, en 3ro. y 4to.grado tienen danza y en 5to. y 6to. grado, plástica. Pero cada grado lo trabaja desde su perspectiva. El proyecto era que cada salón realiza dos vestidos. Pero finalmente se hicieron 45 vestidos. Se usaron materiales como tapitas, cintas de casette, CD, corchos, cintas de peligro, bolsas de consorcio, papel, sachet de leche, diarios. Todos esos materiales componiendo hermosos y jugados vestidos que se destacaron por sus texturas, color y claro, por su exotismo.
“Las mamas colaboraron planchando los vestidos –cuenta Marita-, cosiendo botones, y así se estrechó el vínculo y a su vez como la mamá estaba en la escuela cada chico se portaba mejor. Es un eslabón que se va uniendo a otro para poder mejorar”.
Y el desfile fue un gran éxito! Se colmó el SUM de la escuela con 400 personas y la particular vestimenta fue desfilada por los alumnos y sus mamas, ex alumnos, docentes y nada menos que por cinco modelos profesionales de la Asociación Trabajadores de Moda e Imagen en la Publicidad (AMA) presidida por Noe Ruiz. En su representación estuvo la modelo y actriz Beba Lorena, recordada por su actuación en el programa “Buenas tardes, mucho gusto”. El contacto fue realizado a través de Silvia Villamil que es la delegada zonal de AMA.
“Estos son proyectos institucionales que los venimos trabajando cada dos años y desde el 2010 –cuenta Maria de los Angeles Pesaresi- . Llevamos realizados 3 desfiles. El primer desfile fue el Retro, donde trabajamos con vestimenta desde 1820. Se presentaron en el desfile vestimentas de distintas épocas, de casamiento, de bautismos, de 15 años y para las familias fue emotivo que aquella ropa de sus abuelos se volviera a usar. Por ejemplo la tienda Roma tenía un vestido de novia negro que no se usó en el desfile porque se rompía pero estuvo en la exposición. Los chicos trabajaron para saber por que se usaba esa ropa y a nosotros nos sirvió también para acercar la familia a la escuela.
“El segundo desfile se realizó en 2013, coincidió con el centenario de Roque Pérez y se hizo en la plaza Mitre –cuenta la directora de la EP Nº 2. Se mostraron vestidos de distintas décadas, por ejemplo por la década del 30´ desfiló un auto antiguo de Raúl Berdini y en otra década los Bomberos presentaron uniformes de época también. Pudimos ilustrar desde el 1900 hasta el 2000 y acompañar cada década con su música.

 

 

La fiesta de la pizza

Como decíamos la comunidad trabaja en varios frentes y uno de ellos es la tradicional reunión a comer la pizza mas larga de la región!
“Sí, la fiesta de la pizza es una tradición –dice Alfredo Herranz-. Cada año va tomando una magnitud más grande. Y este año dimos 1000 voucher de pizza por ladrillos, así que esperamos muchísima gente. Por eso la cooperadora que es la que organiza está viendo de organizarlo en el parque de la estación de trenes. Recuerdo que en 2013 acompañó mucho el día y fue una explosión de gente y en cada fiesta de la pizza hay espectáculos y la gente se queda y mientras hay se sigue vendiendo pizza. El objetivo desde el inicio de esta fiesta fue recaudar para los elementos necesarios en la escuela”.
Pizza por ladrillos
Ahora la EP Nº 2 está detrás del objetivo de construir un paredón al patio de la escuela. “En noviembre se realizó una jornada solidaria en la que salió toda la escuela y la comunidad a pedir ladrillos para construir el paredón –cuenta Alfredo- . Cada colaborador pagaba 4 ladrillos y recibía un bono por una porción de pizza para la fiesta de la pizza. También recibimos donaciones de particulares y de los corralones y ya alcanzamos los 2000 ladrillos necesarios, llegamos a 3500 y dinero en efectivo. Así que lo que sobre los vamos a canjear por otros materiales como arena, hierro”. 
“Por intermedio del Concejo se hizo hace dos o tres años atrás los dos baños nuevos, la salida de emergencia, el cerramiento y la biblioteca –cuenta Herranz-. Ahora esta obra del paredón la quisimos hacer con la cooperadora  y la comunidad. Los chicos y sus papas salían casa por casa a pedir colaboración también”.
Cada vez más y mejor 
“Participamos por primera vez en la feria de ciencias de General Alvear –cuenta la directora Pesaressi-. Las maestras de Ciencias Naturales Valeria Tuli y Marcela Ayastui y los alumnos presentaron el proyecto Reciclarte y salimos 3ros a nivel de las primarias entre 12 escuelas del distrito. Además en la semana de las artes presentamos los modelos usados en el desfile. Y en 2016 quisiéramos repetir el desfile “Té reciclo” porque mucha gente se quedó con ganas de verlo. 
¿Cómo se logró este cambio?
“Mejorando la disciplina, mejorando la escuela con ayuda de los padres y después  haciendo hincapié en que todo se cuide, por ejemplo cuidando los baños nuevos, es un trabajo de hormiga, de todos los días –sostiene Marita-. Ahora la escuela recibió laboratorios de Ciencias Naturales y ya tenemos 30 computadoras que se están usando. Queremos que los chicos tengan cada vez más posibilidades y estén mas integrados a la comunidad de Roque Pérez. Por ejemplo detectamos que los chicos de esta escuela no asistían al CEF. Y todo eso lo fuimos revirtiendo. Se trabaja poniendo el cuerpo” dice Marita Pesaresi y sonríe con cara de tarea cumplida. Al menos hasta el próximo ciclo!

 

La EP Nº8, Santiago de Liniers celebró el 15 de noviembre el centenario de su creación.

 

Junto a la Directora, Ana Luna, la comunidad de la escuelita de Tronconi festejó los primeros cien años de tarea educativa a sol y a sombra, campo adentro, en el cuartel V del partido de Roque Pérez.

El emotivo acto escolar luego siguió con almuerzo y fiesta en el galpón del tren. Además las autoridades municipales, encabezadas por el intendente Juan Carlos Gasparini, inauguraron una plaza de juegos para los alumnos.

“En nombre de la pequeña comunidad educativa de la Escuela Nº 8 –comenzó su discurso la directora Ana Luna- tengo el honor y la responsabilidad de darles la bienvenida a todos. En especial a quienes viajaron desde distintos lugares para compartir con nosotros esta gran fiesta”.

“Para cualquier institución, cumplir 100 años es muy significativo. Más aún, cuando se trata de la escuela, el lugar, por donde pasamos todos y dejamos un pedacito de nuestra infancia” dijo Ana Luna.

“Quisiera recodar a todos los que formaron parte de la historia de nuestra escuela –continuó la directora-. Algunos ya no están pero quedan sus descendientes, como es el caso de la tradicional y respetable familia Tronconi, que ha sentido y siente la escuela como parte de sus sentimientos más profundos”.

“Hay un sinfín de familias que contribuyeron al desarrollo de la escuela –dijo Ana Luna-, a ellas también tenemos que agradecerles. Los profesionales docentes, que han hecho historia en estas aulas, nombraré a dos de ellas, y en ellas va el reconocimiento a tantas que por aquí pasaron, la Señora Lina de Rivolta, unas de las primeras Directora, y a la muy querida por todos los presentes Xenia Emilse Perona de Teré (Lelú). Ana Luna agradeció a los cooperadores, bastión de la escuela, a las autoridades, y especialmente a los alumnos, que “sin ellos sería imposible desarrollar nuestra profesión”.

“La escuela Nº8 es y seguirá siendo, la escuela de todos, sigámonos sintiendo parte de ella, para que los niños que aquí concurran adquieran valores, creando lazos y tejiendo redes” finalizó la directora Ana Luna.

La ex alumna, Olga Albanesi, leyó un mensaje enviado por la ex docente, Lelú Perona: “Lamento mucho no estar al lado de ustedes. En un momento tan especial, pero les doy una idea, abran sus brazos y tráiganme todas las alegrías que van a vivir hoy. La salud me jugó una mala pasada y es por eso que hoy me tienen ausente”.

“Estaba adormecida, cuando un aleteo muy suave me sorprendió: eran cantidad de mariposas que me invitaban a salir, las seguí… y me llevaron a Tronconi. Yo estaba cansada, cuántos recuerdos.

Me faltaba poco, pero quería llegar. Pasamos por la estación, dimos la vuelta y vislumbramos la escuelita. Ella nos esperaba con las puertas abiertas. Su galería brillante las aprovecharon las mariposas y se tendieron en el piso, cual una alfombra multicolor. Y yo me recosté a su lado. ¡Ya estaba en mi escuelita! Escuelita querida que albergo risas y llantos. Y cobijo mis primeros 11 años de amor, dando dulzura y ternura.

Para festejar tus 100 años, el abecedario baila con las sílabas y con palabras recién aprendidas”.