La Guía de Roque Pérez 87 | Marzo de 2013

Una biblioteca con 23 mil ejemplares, una librería, un club de lectores. Diálogos con lectores encerrados en un “libro”.



Tapa

La tapa es la cubierta. Es asible pero se aja. Parecido a un preconcepto. “Cada vez leemos menos”. Quizá certero, pero se agrieta. Quizá leemos distinto, quizá algunos leen mas, quizá estamos a tiempo. La sentencia se agrieta como la tapa del libro que va donde le piden, va a la playa y vuelve para continuar su oficio ilusionista al sofá o a la cama.

La portada tiene una imagen o varias. Aunque si fuese aquel libro “El Aleph” (Borges /EMECE) sería sólo su autor y el título sobre el azul brillante. Pero esta imagen es de muchos libros, los que se abren y los que esperan. Quizá los estantes de la biblioteca de mi pueblo donde sin saber, como tanteando en lo oscuro empecé a leer La isla Misteriosa de Julio Verne, “Ficciones” de Borges, el Fedón de Platón o poesías de Lugones y Neruda.

La Portada

Al igual que la tapa me exige título y autor. Si pongo título me estorbo (mejor espero), si pongo autor me referencio. Si la portada es de un libro que fue obsequio, muchas veces tendrá la dedicatoria. Alguna vez me asomé a las dedicatorias en las mesas del usado. ¿Existirá una historia de las dedicatorias? A mí solo acude una anécdota.Un novel escritor argentino (hoy  famoso) regaló su libro a un escritor consagrado. Años después, en una mesa de usado encontró el ejemplar, con su firma y dedicado a Jorge Luis Borges. “El viejo lo había vendido” decía risueño y resignado el escritor.

Prólogo

Roque Pérez, siguen las lluvias de los últimos días de verano y yo busco lectores. Cada lector guarda los tesoros de sus libros, un poco como los “hombres libro” de Fahrenheit 451, que recitaban los textos de memoria para que no se perdieran para siempre bajo la dictadura del fuego. No les pediré tanto, sólo que me cuenten sus libros preferidos, sus queridos libros.

Capítulo 1

Permítanme comenzar con algunas preguntas literarias: ¿Qué le ocurrió a los muchachos que Turgueniev encontró en el “Prado de Bezin”? ¿Fue correspondida la pasión que no se apaga nunca en “El amor en tiempos de cólera” de García Márquez?, ¿Cómo es la biblioteca infinita? ¿Cómo, después del ultraje, Emma Sunz planeó la venganza que narró Jorge Luis Borges? Ahora las dejamos sin respuesta.

Déjenme seguir con algunas preguntas a los amigos, lectores roqueperenses que me recibieron para hablar de libros y lecturas.

¿Leemos más? ¿Leemos menos? ¿Qué leemos?

Se lo pregunto entre porcelanas a Cecilia Faggioni, profesora de Historia. ¿Cuándo no hablamos de libros con Cecilia?.

“Creo que se lee definitivamente menos -dice Cecilia, ahora más abocada al bazar y a las lecturas -. La gente recurre a otros entretenimientos. Prefiere la computadora y los jueguitos, la tv y el cine. Busca lo rápido. Y en general la gente maneja un vocabulario bastante pobre. Y esa es una gran dificultad porque si en un libro hay muchas palabras que no entendes, te aburrís. A mí me aburre leer dice mucha gente!”.

Me di una vuelta por la Biblioteca Popular Esteban Echeverría y charlé con Marcela Michelini. Ella está por cumplir 25 años como administrativa de la Biblioteca y seguro conoce como pocos a los lectores. Nos contó que actualmente la institución cuenta con 447 socios y que la Comisión Directiva, que está presidida por Marcela Badán, está abocada a una campaña para alcanzar los 500 socios.

“Yo entré a la biblioteca en el año 1989  -recuerda Marcela- y los chicos concurrían muy poco pero luego muchos regresaron y se reunían a estudiar aquí en la biblioteca. Hoy los chicos buscan mucho material en sus propias netbooks y asisten poco a consultar libros”.

¡Qué pena! La Biblioteca Popular cuenta con 23 mil libros! Y recientemente la Conabip envió tres cajas de libros nuevos. El año pasado la biblioteca organizó un concurso de poesías que tuvo muchos participantes de Roque Pérez y la región. Hubo cuatro categorías y solamente la de adolescentes –muy sintomático- quedó sin premiación por falta de participantes. Será que cuando hay poca lectura hay menos fantasía, más sms, menos escritura.

Como para contrapesar Marcela me cuenta que hay gente del campo que le gusta leer, asiste a la biblioteca y para retirar más libros paga más de una cuota social, para tener más fichas disponibles porque se prestan tres libros por socio. “Eso sí -reconoce Marcela- son muy pocos los hombres que entran a la Biblioteca a buscar libros”.

Otro balde de agua fría! Me pongo en marcha a encontrar lectores hombres. Lo visito a Jorge Cravero, Ex intendente y diputado,  más dedicado últimamente al campo y las lecturas, aparentemente.

Jorge afirma que cada vez se lee menos pero a su vez, él cada vez lee más! Quiere mencionar más libros de los que recuerda, pero su biblioteca está en el campo. “Desde muy joven me gustó la lectura y el cine también. En mi juventud leía libros sobre la vida del Che Guevara. Me gustaban los cuentos de Cortazar, “Casa tomada”  por ejemplo. Leí “El Túnel” de Sábato. Y sigo leyendo mucho -me cuenta y tranquiliza-  Hace poco volví a leer “Cometas en el cielo” (del afgano Khaled Hosseini) y me volvió a atrapar. Otro autor exquisito es Vargas Llosa. Leí “La casa verde”, “Conversación en la catedral” entre otros.

Sumo a otro caballero, Aníbal Silveyra, ocupación inmobiliario y ex presidente de la Sociedad Rural. Y por supuesto lector. “Creo que leemos poco y veo poca cultura en general -me responde Aníbal-. Veo muchos profesionales que se reciben y se dedican a trabajar y a hacer plata pero no se siguen capacitando. Veo con sorpresa como en la Facultad estudian con resúmenes en vez de libros”.

“Debo tener entre 1.500 y 1.700 libros -continua contando Aníbal-. A cierta edad el tiempo es poco y hay que seleccionar lo que se lee. Nunca me gustaron las novelas, me gustan los libros de conocimiento y en especial los libros de historia. Entre mis preferidos tengo los libros de René Favaloro; En especial un libro de historia de Favaloro: ¿Conoce Usted al Gral. San Martín?”.

Qué casualidad un libro que hace una pregunta. Me recuerda más preguntas literarias. Es posible, para ganar una apuesta, dar “La vuelta al mundo en 80 días”? (Verne), existen “Las ciudades invisibles”? (Calvino). ¿Cómo fue el  militante “Cristo de pie” según los manuscritos del mar Muerto y Dalmiro Saenz?, ¿cómo persiguió el capitán Ahab a Moby Dick para vengar la pérdida de su pierna en la obra de Melville? ¿Cómo el huérfano y pobre Pip se convierte en caballero en “Grandes esperanzas” de Dickens? Ahora las dejamos sin respuesta.

Capítulo 2

No me resisto a admitir que los jóvenes leen menos. Sigo buscando opiniones.

“A mí me tocaron muy pocos alumnos que les gustara leer, que tuvieran una cultura literaria -me cuenta Cecilia Faggioni-. Siempre me acuerdo de dos alumnas del campo que eran muy lectoras. Una de ellas, para mi asombro me pedía literatura rusa y yo le prestaba Dostoieski, Tolstoi y ella se los devoraba. La otra alumna es paraguaya y se había leído toda la biblioteca de su escuela rural. Y otro alumno leía muchas obras sobre historia. Son los únicos en mis 23 años de docencia, son casos excepcionales” dice Cecilia y es como una pesada lápida.

Sigo buscando, haber si resucito. Visito a Claudia Pérez Seijas, profesora de Literatura.

De entrada me dice “El mejor regalo que podés hacer y que podés recibir es un libro”. Coincido! ¿Y los alumnos? “El año pasado tuve la satisfacción de tener cursos con muy buenos lectores -me responde Claudia-.  Muchos terminaban de leer antes de la fecha propuesta y pedían más. Eso es una caricia al alma! también hay chicos que no les gusta leer. Estamos en la cultura del “Ya” y les cuesta sentarse en un sillón a leer. Además los chicos hablan como telegramas, como el mensaje de texto del celular. Necesitamos y tratamos que se expresen más y sean capaces de decir con profundidad lo que les pasa. Yo tengo 4 hs por semana con cada curso (de 13 a 18 años) y trato que lean mas y pensando lo que leen. Muchos leen por obligación para cumplir la tarea pero muchos leen por placer y eso es muy bueno”.

“Para mis alumnos me gusta elegir libros que tienen que ver con sus vivencias -me cuenta Claudia-. Por ejemplo leemos “Rafaela” de Mariana Furiasse, que trata de una chica que se ve “gorda” y luego charlamos y debatimos y los chicos te sorprenden con sus opiniones. También tenemos que dar el canon literario, incluido los españoles antiguos que a los chicos les aburre pero es necesario. Pero los programas han cambiado para bien, hay más amplitud de autores”.

Sobre los cambios en la Escuela me cuenta también Patricia Gabeleri, Directora de la Escuela Nº 1 y rodeada de libros, ya contaré por qué.


“Desde hace unos años se le da mucha importancia a la literatura en la escuela me cuenta Patricia-. Desde 2007 hay diseños curriculares, en jardín, primaria y secundaria, que estimulan la lectura y la materia Prácticas del lenguaje se aborda desde la literatura. El Estado manda libros y cada maestra a su vez propone otros libros. A los padres les gusta mucho. Tratamos de no usar fotocopias. Se leen obras como “El principito”, “Mi planta de naranja lima”, “La vuelta al mundo en 80 días”. Literatura clásica y autores argentinos como Pesceti, María Elena Walsh, Silvia Schuster, Adela Bach, Ricardo  Mariño y Liliana Bodoc entre otros”.

“La literatura crea nuevas capacidades -explica Patricia-. También nos gusta incentivar a los chicos a que ellos elijan con qué libros quieren trabajar. Nos proponemos insertarlos en el mundo de la literatura y que también lean por placer. En la escuela lo hacemos también sin que tenga que implicar un trabajo escolar. Un día a la semana leemos un capitulo de un libro elegido”.

“Ojala todos puedan leer por placer -se ilusiona Patricia Gabeleri-. Pero claro, para lograrlo los chicos tienen que empezar desde muy niños. Pero es muy común que en los hogares los chicos estén muchas horas frente a la tv o la computadora, incluso en su dormitorio. La lectura se mama en la casa”.

“Quizá se lee menos libros -reconoce Patricia-. La vida actual es más rápida, hay menos tiempo y más distracciones. Pero siempre hay lectores. Y desde la educación se está trabajando. Hay chicos que se enganchan más y otros menos. También depende de la habilidad de la maestra. A muchos chicos les gustan los libros de terror, de misterio. Otros prefieren los libros sobre dinosaurios. Pero lo importante es que lean”.

Capítulo 3

¿Qué peligrosas historias nos esperan en “Las aventuras de Tom Sawyer” de Mark Twain o en Harry Potter? ¿Cómo atemorizaba “Juan Moreira” y su daga a las partidas de policía según Eduardo Gutiérrez?, ¿qué aventuras aparecen en la piel de “El hombre ilustrado” de Bradbury, ¿por qué el pintor asesina a María Iribarne en “El Tunel” de Sábato? Ahora las dejamos sin respuesta.

Pero sí les puedo responder qué Patricia Gabeleri se hallaba rodeada de libros porque estaba en la librería “Sin palabras”, la primera librería de Roque Pérez, o sea el primer comercio dedicado exclusivamente a la venta de libros.

“Estamos muy contentas” dice Patricia Gabeleri cuando se refiere a la decisión que tomaron junto a Estela Cova de iniciar este emprendimiento. “Este proyecto para nosotras es sobre todo un placer, un gusto que nos quisimos dar  -cuenta Patricia-. Viajamos todas las semanas a comprar libros, así que siempre tenemos novedades”.

“Muchos chicos vinieron en las vacaciones a comprar libros - me dice con entusiasmo- y los padres los apoyan porque si bien muchos libros cuestan más de cien pesos la prioridad es aprovechar a fomentar la lectura cuando los jóvenes tienen interés”.

Así que ahora, lectores niños, lectores jóvenes y adultos hay menos excusas porque hay un lugar especializado donde conseguir o encargar libros!

“A pesar de que la vida actual nos ha llevado a que haya muchos diferentes entretenimientos como TV, Internet, facebook, yo creo que gente que le gusta leer hay -dice Patricia-. Nosotras nos estamos llevando una muy linda sorpresa en la librería. Hay mucha gente que tiene una cultura que quizá no imaginábamos. Y no sabíamos que algunos eran lectores tan ávidos. Por ahí un albañil que hace un trabajo tan esforzado, viene y nos habla de libros y tiene una cultura muy amplia. También hay jóvenes que vienen a buscar títulos nuevos y papás buscando libros para sus hijos. También abuelas que nos dicen “yo a mis nietos les regalo sólo libros”.”

Capítulo 4

¿Cómo es la vida de los que no tiene pan y trabajo en la Francia de 1830 según “Los Miserables” de Víctor Hugo? ¿Qué nos cuenta Poe del torturado a la guadaña asesina en “El péndulo y el pozo”, ¿puede recuperarse el amor del despechado en “Persuasión” de Jane Austen? Ahora las dejamos sin respuesta.

Y otra vez pregunto ¿Los más grandes leemos? “Los adultos estamos complicados con el tiempo - me responde Claudia Pérez Seijas. En una reunión de amigos charlás y te das cuenta que la gente lee, pero con el tiempo acotado. En casa somos bastante lectores (aunque con mis hijos no lo logré tanto) Nos gustan los libros de Pacho O’Donnell, de Felipe Pigna. Yo desde que leí “Lupe” de Silvia Miguens descubrí que me gusta mucho las biografías noveladas. “Lupe” trata de la historia de amor entre María Guadalupe Cuenca, de solo 15 años y Mariano Moreno que tenía cerca de 50 años”.

“Una compañera pidió por facebook que le recomendaran libros -me cuenta Claudia-. Para mi sorpresa un montón de amigos le dieron ideas. Eso muestra que hay mucha gente que lee y si bien en la sociedad somos una minoría lo importante es que los lectores no decaigan”.

Seguramente un minoría, pero activa y creativa. Y ahora quiero hablar del Club de lectores formado en Roque Pérez. Se trata de un grupo de diez personas, amantes de la lectura, que eligen un libro y al mes se reúnen a charlar y debatir.

Marta López hace unos años fue mi maestra de lengua de la escuela primaria y me alentaba a leer y a escribir y hoy es una de las promotoras e integrantes del Club de lectores.


“Nunca me imaginé que iba a encontrarme con tanta gente que le gusta leer -me cuenta Marta-. Siempre nos pasábamos libros con Jorge Cravero y con Marcela Messina y decíamos que lindo sería hacer un club de lectores. Pero ¿quién querría participar? “En Roque Pérez es imposible” pensábamos. Pero descubrimos que Cecilia Faggioni y Julia Gourría también querían lo mismo. Entonces averiguamos cómo era un club de lectores, como era su reglamento, luego nos reunimos y a todos les gustó la idea. Nuestro primer libro fue “Cometas en el cielo” de Khaled Hosseini. Al mes lo debatimos e intercambiamos opiniones. Después seguimos con “El héroe discreto” de Vargas Llosa que nos gustó mucho a todos, después “La caverna” de Saramago, “El juego de Ripper” de Isabel Allende. A mí me gustaba la Isabel Allende de “La casa de los espíritus” (sobre la dictadura en Chile) pero este libro no me gustó y no le gustó a ninguno. Fue el que más criticamos!

“El club de lectores es una experiencia muy linda -me cuenta Cecilia Faggioni-, nos reconforta encontrarte con gente que comparte el gusto por la lectura. Es enriquecedor. Me sorprendió encontrar gente muy lectora y que pueden recomendarte libros. Sirve para rever lo que uno opina de la propia lectura del libro. Y es muy interesante lo que el otro dice, quizás hace una interpretación que no habíamos pensado y nos descoloca”.

“Hay más gente interesada - me cuenta Marta López - pero el Club ya está completo porque se aconseja ser un número de diez lectores. Pero los alentamos a que se forme otro club y cada tanto hacer una reunión plenaria”.

Qué bueno que haya gente con estas inquietudes, incluso el antecedente del club de lectores fue un curso de historia argentina dictado por Cecilia Faggioni y Julia Gourría en el cual muchos de los -a posteriori- integrantes del Club habían participado. Ahora me contaba Marta están pensando armar un club de cine que si se realiza tendría la ventaja de ser abierto. Esperamos novedades.

Capítulo 5

¿Qué tesoros del antiguo oriente se esconden “Las Mil y una noches”, ¿quién es el asesino en el erudito “El nombre de la rosa” de Umberto Eco?, ¿qué peligros atravesó Ulises para regresar a su reino de Ítaca? Ahora las dejamos sin respuesta.

Los libros y sus historias están entretejidos en la trama de nuestras vidas. Son parte de las luces que impregnaron nuestro material sensible, como los afectos, como las canciones, como los recuerdos. Y cada lector entrevistado nos compartió algo de todo eso.

Comienzo por Federico Cornali, porque cuando lo entrevisté hace unos meses nos quedamos hablando de libros y allí empecé a gestar la idea de hablar de libros con roqueperenses.

Federico es periodista, ya pasó por La Nación y ahora está becado en España- haciendo el curso Iberis y escribiendo notas para el diario Marca de Madrid.  El es un amante de los libros y reconoce la influencia de su abuela Norma “Chucha” Badde en esa hermosa debilidad. “Como libro de mi infancia elijo “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway -me cuenta Federico Cornali-. Lo leí entrando en la adolescencia, pero aún así vale. Después leí Siddhartha de Hermann Hesse. Y muchos más de Hesse, como Demian o El Lobo Estepario. Pero me conmovió más Siddhartha.

“Yo leía de chica – me cuenta Marta López -. En Navarro me había hecho amiga de una señora que era escritora y ella me elegía y pasaba libros. Primero leí Mujercitas, después los libros de Marta Linch y de Silvina Bullrich”.

Me contó Marta que antes de ir de  paseo a Bahía le dijo a su marido: “No podes ir a Brasil sin haber leído antes a Jorge Amado. Pepón aceptó y resultó que en el hotel, cada habitación llevaba el nombre de un libro de Amado. “Mi preferido es “Gabriela, clavo y canela” -dice Marta-. Ahí Amado te cuenta el verdadero Brasil, sus colores y sus sabores. Creo que no se puede ir o regresar de un país sin conocer sus escritores como su cocina o su música. Los escritores son las voces de un pueblo”.

“Los libros de mi infancia fueron dos -me contó Aníbal Silveyra- y los leí muchas veces: “De la tierra a la luna” (Julio Verne) y “Un drama en el océano Pacífico (Emilio Salgari). Después me apasionó “Platero y yo” que fue como volver a mi infancia. Mis padres creyendo que era lo mejor me enviaron a un colegio de monjas. Aprendí hasta a hacer ostias pero la enseñanza no era buena y las monjas te pegaban con el puntero. En tercer grado estudiábamos con “La Argentina de Perón” y en quinto grado con “La razón de mi vida”. De joven fui resero y trabajaba en el campo. Debajo del recado siempre tenía un libro. Me sabía los versos del Martin Fierro pero después fui crítico de los gauchos y valoricé al criollo. Yo me siento criollo. Y preferí más un libro como “Don Segundo Sombra” de Guiraldes”.

“Luego vine al secundario a Roque Pérez y estaba re perdido –recuerda Aníbal-. Cuando ya iba a abandonar Don Julio Gutiérrez se dio cuenta y me llamó para charlar. Me propuso darme una o dos horas por día de clases de apoyo. “No se entregue” me dijo. El me sacó adelante. Gutiérrez junto a su mujer atendía la biblioteca donde actualmente es la panadería de Santiago. Era un ex militar, un liberal en el buen sentido; El padre Bondio nos daba filosofía, cristiana por supuesto y Gutiérrez nos daba otros libros con otras perspectivas. También me sirvió mucho una colección que me había comprado mi padre: la Enciclopedia Práctica Jackson que tenía tomos sobre mecánica, historia, contabilidad, matemáticas. Además, traía por pago al contado, una colección de clásicos argentinos como “Recuerdos de provincia” de Sarmiento, “La Cautiva” de Esteban Echeverría entre otros”.

“Un libro de la infancia -piensa Cecilia Fagione-, recuerdo especialmente “Anne la de los tejados verdes” (de Lucy Montgomery). A mí me hizo desarrollar la pasión por la lectura mi mamá. Y este libro era de ella. Un libro de la adolescencia definitivamente “Rayuela”. Lo leí muchísimas veces y me dio vuelta. Me encantaban los cuentos de Cortázar y la novela Rayuela es mágica y sus personajes son atrapantes. También me gustó mucho “Cien años de soledad” de García Márquez”.

“Yo leía mucho de chica -cuenta Patricia Gabeleri-. Leía “Mujercitas” de Luisa M Alcott., después “El pájaro canta hasta morir”. “Kane y Abel” de Jeffrey Archer, me apasionó porque es la historia de dos hombres uno americano y otro polaco, nacidos el mismo día y como se cruzan sus historias”.

“En mi juventud leía libros sobre la vida del Che Guevara –nos cuenta Jorge Cravero-. Me gustaban los cuentos de Cortázar. Casa tomada por ejemplo. Leí “El Túnel” de Sábato. Hace poco volví a leer “Cometas en el cielo” del afgano Khaled Hosseini y me volvió a atrapar. Otro autor exquisito es Vargas Llosa. Leí “La casa verde”, “Conversación en la catedral”.

“Recuerdo mi época de estudiante en La Plata –cuenta con nostalgia Claudia Pérez Seijas, era un placer ir a las librerías de usados a buscar en las mesas de libros. Me gustaba mucho la literatura latinoamericana. Tenía de profesora a Beatriz Sarlo y ella nos daba muchos autores argentinos y brasileños (aunque no se disfruta tanto leer cuando lo haces para rendir examen). Amo a Cortázar, sus cuentos como “La noche boca arriba” o “La autopista del sur”.

Apéndice

En el apéndice los entrevistados nos recomiendan libros, una invitación a la lectura, que cada quien puede hacer andar a su antojo.

Marta López: “Sandor Marai es mi ídolo. Su libro “La mujer justa” es increíble y pensar que el autor estuvo muchos años olvidado. Y si un libro no me gusta lo abandono. “Baila, baila” de Murakami no me gustó y no lo pude continuar. Yo recomendaría “El héroe discreto” de Vargas Llosa porque es una historia muy interesante, está muy bien escrita y te permite conocer Perú y el pueblo de Piura. Otro libro muy bueno es “La historia oscura de la iglesia”, es tremendo! y a mí me interesó en especial porque conocí un colegio del Opus Dei desde adentro y sus ideas del Medioevo”.

Marcela Michelini nos contó que los títulos más leídos en la Biblioteca son las novelas de Nora Robert, Isabel Allende, Wilburt Smit y las obras de Pilar Sordo y Jorge Bucay y los libros de intriga como “El Codigo Da Vinci”.

Federico Cornali: “El último que leí es “000” de Roberto Saviano y trata de cómo el mercado de la cocaína gobierna la economía mundial. Un libro especial, que recomendaría es “Rosa Cándida”, de la autora islandesa Audur Ava Olafsdóttir. Por suerte, hace unos meses llegó a Argentina. Conmueve por su simpleza, nos deja pensando cuáles son las cosas sencillas, aquellas que tiran del mundo con mayor fuerza. No puedo dejar de pensar en sus pasajes”.

Jorge Cravero: “Me gusta Sandor Marai, por ejemplo “La herencia de Ester” y “La mujer justa”. Me gusta Isabel Allende. No tanto Saramago pero ahora leí La Caverna y me pareció muy bueno y además trata de un tema muy actual. Hace poco leí un clásico como “Crimen y castigo” que es muy interesante porque es como un estudio de psicología, la lucha de Raskolnicof consigo mismo”. También leí y me gustó “Tokio Blues” de Murakami. Puedo recomendar “Dime quien soy” de Julia Navarro (son nada menos que 1.100 páginas!), una historia que transcurre en la Guerra civil española y llega hasta la Guerra Fría. Y me gusta mucho Almudena Grandes, por ejemplo su libro “El corazón helado”.

Aníbal Silveyra: “En los últimos 15 años me interesé más en la historia. Especialmente la historia argentina de 1850 a 1920, cuando Argentina creció como nadie y pasó de tener 11 km de ferrocarril a 35 mil km. de vías férreas. Me atraparon los libros de Arturo Roig sobre el origen filosófico de las ideas políticas y sobre los krausistas argentinos. Roig analiza la influencia de las ideas de la revolución francesa en nuestro país. Creo que la riqueza del hombre no son los bienes materiales ni el dinero. La riqueza es la capacidad intelectual. Los bienes podrían ser un medio. El fin es la felicidad. Yo soy un liberal, creo en la libertad y necesitamos cultura para poder usar la libertad. Tenemos que volver a las obras clásicas, a Platón, a Aristóteles. La técnica evolucionó pero las ideas son las antiguas, hay que volver a las fuentes”.

Patricia Gabeleri: “La Impura” de Guy Des Carses es un libro hermosísimo. Me gustan mucho las novelas históricas porque te permiten aprender. ¿Un libro para recomendar? Me gustó “Los padecientes” de Gabriel Rolón”.

Claudia Pérez Seijas: A los chicos les doy y disfrutan las “Historias de Cronopios y de Famas” de Cortázar. Me gusta mucho García Márquez y también lo vemos en clase. Ahora estoy leyendo “La boda” de Nicholas Sparks y “Mujeres tenían que ser” de Pigna que está muy bueno. Uno para recomendar: Me gustan y recomiendo los libros de Osvaldo Soriano. Y Eduardo Galeano!  “Las palabras andantes”!  “Memoria del Fuego”! “El libro de los abrazos” y su hermoso y breve relato “la función del lector”.

Cecilia Faggioni: Ahora me gustó muchísimo “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura porque es un cubano que escribe desde Cuba y hace autocrítica. Además las tramas están contadas en medio de hechos históricos. Es muy interesante. Me gustaría leer del mismo autor “Adiós a Hemingway” que trata de los últimos días del escritor mezclado con un relato policial. Un libro que recomendaría hoy sería “Comedia Infantil” de Hening Mankel que trata sobre la terrible vida de los chicos de Mozambique, de la violencia de las luchas tribales de ese país africano. Está muy bien escrito y la historia es terrible pero no tiene golpes bajos”.

Epílogo

Cecilia me dice que si no lees te perdes “La vida! Para mi es una necesidad leer, como tomar agua”. Claudia dice “si no lees... te perdés mucho! leer te hace crecer, te permite viajar, terminar un libro en tu cabeza como una historia propia, leer es un placer!

Patricia dice que leer “te abre un montón de puertas, a la fantasía, a la información, a conocer otras culturas. Es una forma de viajar y también de desconectarte del mundo exterior y conectarse con uno mismo”. Federico piensa que si no lees, te perdés “ser el capitán del barco de tu imaginación. Armar tu propia película, guiar cada uno de los capítulos. Ponerle un rostro y una identidad a los personajes. Ser parte de un mundo de fantasías. Volar sin necesidad de subirse a un avión. Transportarse a paisajes que sólo existen en nuestra mente. Bucear en lo más profundo de nuestro espíritu. Ser felices humedeciendo un dedo para pasar de página”. Aníbal “si no lees...te perdés la posibilidad que nos da la vida de mejorar nuestra capacidad de razonar, de pensar...Y los libros nos ayudan porque muchos pensaron antes. Y otra cosa importante: tenemos que ser hombres sensibles. Es muy necesario ser sensibles para leer y aprender. Yo tengo conceptos muy definidos pero creo que  tengo mucho por aprender y soy muy abierto para escuchar otras opiniones, para eso tengo dos oídos!” Marta López, Si no lees… “te perdés un gran placer...leer te atrapa y nunca estas solo!”

Jorge nos cuenta que es hermoso leer. Uno aprende mucho del misterio que es la vida. Nos ayuda a desentrañar por qué estamos acá, en este mundo. Por qué nos tocó a nosotros la aventura de vivir. Por eso si no lees te perdés…aprender, investigar nuestro lugar en el mundo.

Fe de erratas

Puede haberla. Aquí la usamos para que nos dispensen. La estructura es la de un libro. El contenido es apenas una nota. Una trampa para hablar de libros o una invitación. ¿Y las preguntas literarias? Discúlpennos también, Ahora las dejamos sin respuesta ya que se responden en los libros!

Contratapa

Un recorrido a través de las partes de un libro y varios diálogos sobre libros. Adonde nos llevarán? Los libros no hablan. Quizá es lo único que no pueden hacer. Y frente a su maravillosa mudez los lectores entramos en trance. Y en ese soñar despiertos le hacemos preguntas al libro y el libro nos responde. Un diálogo que nos vuelve livianos, muy livianos y sin darnos cuenta, ya no somos lectores. El libro crea el mundo y nos encierra como personajes. Y desde ahí, lo vivimos y lo completamos.