Vie 4 Dic 2020
Inicio Notas Personas y personajes Una foto con Tito Colombo

Fue el fotógrafo del pueblo durante más de 30 años. Fiel a su oficio, documentó la vida social e institucional del Roque Pérez de los años 60, 70 y 80. Con la ayuda del testimonio de su familia, lo homenajeamos y recordamos.

Ernesto Domingo Colombo más conocido como “Tito” fue el fotógrafo del pueblo cuando ser fotógrafo era toda una institución. Los eventos más importantes y los más íntimos necesitaban la asistencia del fotógrafo. Y no era muy común que las familias tuvieran una cámara fotográfica que asegurara la calidad de registro del momento que se quería retratar. Y además tampoco había tantos fotógrafos! A estas circunstancias hay que agregar que Tito sería durante veinte años el reportero gráfico del diario La Mañana, entonces se agigantaba aún más su tarea retratando los acontecimientos públicos y las gestas deportivas.

Ernesto nació en Roque Pérez el 24 de agosto de 1916. Sus padres fueron Jerónimo Colombo y María Cessarini. Seguramente no fue fácil su infancia ya que su mamá murió cuando él tenía solo cinco años. Pero era una familia numerosa y había hermanas mayores que seguramente le darían amor y cuidado.

Eran ocho los hijos de Jerónimo Colombo. Las hijas se llamaban Agustina, Ana María, Margarita y Natilde. Y los hijos, Juan, fundador y goleador de Atlético, Enrique, que emigró a Córdoba buscando un mejor clima porque tenía asma y Faustino que se fue de la casa paterna y misteriosamente nunca se supo de nada de él. Tito lo buscó durante mucho tiempo y nunca pudo encontrarlo.

Estos datos y otros testimonios me los brindan su hija Susana Colombo y su esposo Jorge Manganillo, reconocido periodista de FM Roque Pérez, yerno de Tito y en los años 60 colaborador y asistente en el estudio fotográfico Colombo. También Ernesto Oscar Colombo, hijo menor de Tito, me ha brindado datos y recuerdos.

“Encontré algo muy lindo” –me cuenta Susana y me muestra viejas páginas del diario Juvenilia. Allí se revela que Ernestito ya se interesaba por los oficios de la comunicación-. “Porque a mi papá le gustaba mucho el periodismo, él hizo el periodismo gráfico, el periodismo a través de la fotografía. Y primero fue colaborador del diario La Huella”. (Ese medio, propiedad de Daniel Mc Cormick existió entre abril de 1947 y octubre de 1950 y Ernesto Colombo era su administrador).

En el recorte del diario Juvenilia, hay un artículo de un tal Yaraví, que seguramente era el seudónimo de Osvaldo Lahargou, el propietario y director del semanario, donde le desean a Ernesto Colombo que pronto estuviera “sana la piernita”. En letras de molde, Yaraví le agradecía a “Colombito” porque siendo un “simpático pibe” visitaba la imprenta para leer el ejemplar apenas terminado, mostraba gran interés y “hablando, revelás ser un precoz hombrecito”.

Según el artículo extrañaban a “Colombito” ya que no pasaba por la imprenta a causa de un golpe “malhadado en la gamba”. “Pero papá no jugó al fútbol –aclara Susana-, el que jugaba era el tío Juan, que también fue boxeador”. “Claro, Juan Colombo era goleador de Atlético –dice Jorge Manganillo- y jugó también en Saladillo”.

En otro ejemplar de Juvenilia del año 1929, se refiere que Tito Colombo pasó por la redacción a felicitar por el octavo aniversario del diario. “Nos llegó tan adentro del corazón tu seria actitud de niño, que te vimos convertido en embajador del afecto infantil hacia Juvenilia” dice el emocionado redactor. “Colombito: Tienes 12 años de edad pero 27 o más de amabilidad…!” destacaba el artículo.

Me cuenta Susana que su padre Ernesto fue a la Escuela 1 hasta el sexto grado que era el último año de enseñanza primaria de entonces. “La familia vivía en la esquina de calle Rivadavia y la actual Paulino Lanz. Mi tía siempre me contaba –dice Susana- que la cancha del Club Atlético estaba pegada a la casa de ellos, no había calle entre su casa y la cancha”. “Cuando los jugadores de Atlético no tenían vestuario se cambiaban ahí en casa de los Colombo” –recuerda Ernesto Oscar que le contaba su tía Natilde-.

Luego en su adultez,  Tito comenzó a trabajar en el almacén Espelosín. Estaba en el puesto de cajero. Manejaba esas enormes cajas registradoras de entonces.  Trabajó muchos años en esa actividad hasta que cerró el almacén.

Tito Colombo se casó en 1941 con Martina Alicia Beckford. Continuaron viviendo en la casa paterna y cinco años después Tito y Martina hicieron su propia casa en la calle Belgrano donde luego tendría su estudio fotográfico. Al poco tiempo se ampliaría la familia con el nacimiento de sus hijos Susana en 1949 y Ernesto Oscar en 1958.

Los inicios de Tito

“Cuando yo nací, en el año 49 mi papá ya tenía su cámara, recuerdo que me sacaba fotos a mí, a la familia –cuenta Susana Colombo-. Pero cuando se cierra el almacén ya empieza a dedicarse más profesionalmente a la fotografía”.

Con quién aprendió fotografía Tito no lo sabemos. “Yo creo que aprendió solo a sacar fotografías, quizá leyendo – especula Ernesto Oscar-. Según recuerda Susana y Jorge, antes de Tito había un fotógrafo de apellido Musset. Vivía en la casa actual de Andrés Bruno, junto a la biblioteca Esteban Echeverría. También hubo otro fotógrafo de apellido Chourrut, marido de Olga Arruti y otro de apellido Vechi.

Seguramente todos ellos fueron posteriores al más antiguo fotógrafo del pueblo. Las exageraciones de la época que muchos oímos de nuestros abuelos, contaban que existió un fotógrafo que para hacer la fotografía de medio cuerpo ¡tenía un pozo en su estudio!

Tito Colombo comenzó su oficio de fotógrafo con una antigua maquina kodak de formato cuadrada. “Una vez fuimos al museo de Rocksen de Nono (Córdoba) con idea de donarla pero había muchas iguales –recuerda Susana- así que regresamos con la cámara de Roque Pérez”. Hoy la cámara se encuentra en la sala Tito Colombo del área de Patrimonio Cultural.

Por el año 1960 Tito Colombo abrió su estudio fotográfico en la calle Belgrano. Entonces había mucho trabajo.  “Desde el año 1957, yo hacía los mandados en la casa de los Colombo –recuerda Jorge Manganillo-. Y desde 1960 fui asistente de Tito en sus trabajos de fotografía”. Claro, siempre rodeando la manzana! Le gasto la broma a Jorge, que se ríe, porque entre mandados y fotografías al poco tiempo se casaba con Susana.

Las sociales

“Yo lo veía trabajar a mi padre en los casamientos porque a mí me gustaba ir a ver las novias – cuenta Susana-. Entonces ahí lo veía trabajar. Antes los casamientos eran todo un evento social y había muchos enlaces en la iglesia”.

“Sí, con Tito llegamos a hacer ocho casamientos en un día –recuerda Jorge-. Yo a veces tenía que ir a Del Carril a sacar fotos porque se superponían los casamientos. Recuerdo el de Miguel Tancredi “El Carrilero”. Los casamientos en Del Carril eran como un carnaval, iba toda la gente. Recuerdo que en la sacristía estaba el cura Lingueta con El carrilero y mientras la novia esperaba en la puerta de la iglesia el Carrilero le hacía recitados al cura! Ya vamos le decía el cura al monaguillo pero seguían los recitados y la iglesia llena!”

“Hace 54 años ya, –cuenta Manganillo- con Tito tuvimos que hacer las fotos del casamiento de Sosa-Faucellia, en Del Carril. Luego era la fiesta en el Club Pampero de Polvaredas. A nosotros se nos rompió el taxi en medio del campo! No pasaba nadie! Así que tuvimos que caminar como cinco kilómetros hasta Polvaredas! Entonces el trabajo de fotografía era regional porque no había muchos fotógrafos. Íbamos a casamientos a Carlos Begueríe, Ernestina, Pedernales, Riestra”.

Las policiales

El trabajo de sociales era sacrificado porque como se sabe las fiestas terminan de madrugada. “Y lo que realmente era sacrificado era que Tito hacia las fotos para la policía –cuenta Susana-. Así que a cualquier hora de la noche y con cualquier clima él tenía que ir a fotografiar accidentes y otros hechos luctuosos.

“La ruta 205 era de tierra pero accidentes había igual” recuerda Susana. “Me acuerdo había un hombre de Roque Pérez que coleccionaba fotos de accidentes –cuenta Jorge-. Y siempre encargaba las fotos a Tito. Fijate que años después el hombre coleccionista moría en un accidente de auto en Lobos!”

“Mi papá tenía la costumbre de sacar muchas fotos repetidas –cuenta Susana-. Será por eso que nunca hizo plata… Así que en su casa había cajas y cajas de fotos tanto policiales como sociales. Nosotros tuvimos que destruir muchas fotos porque eran fotos privadas. Y sí conservamos todas las que eran de interés público como actos, eventos y esas fotos se donaron a la biblioteca popular.

Las institucionales y la política

Un sin número de actos institucionales habrá registrado Ernesto Colombo. Una labor a destacar fueron las imágenes del cincuentenario de la autonomía de Roque Pérez en 1963. “Todos los actos y ceremonias… fueron registrados por la afamada cámara de Ernesto Colombo” decía el libro del 50º aniversario y destacaba el doble registro gráfico y fílmico realizado por Colombo en aquellas jornadas.

Tito retrató a los políticos y funcionarios de aquellos convulsionados años de la vida nacional y local en los que se alternaban gobiernos democráticos y dictaduras. Su cámara registró intendentes como Vicente Martelli, Federico Bolla, Santiago Monetti, Homero Fernández y más cerca en el tiempo a Jorge Cravero y Hugo Oreja.

También fotografió al presidente de la Nación, Dr. Raúl Alfonsín cuando nos visitara en 1984 para el centenario de la fundación de Roque Pérez.

Pero antes, en los años 60, Ernesto Colombo no como fotógrafo sino como protagonista, actuaba en la política local desde las filas de la Unión Cívica Radical Intransigente. “Fue concejal por la UCRI –recuerda Susana-. Y cuando murió el intendente Martelli, mi papá tenía que ser el intendente. Pero no quería, así que asumió y renunció. Entonces estaba Angel Ruiz y mi padre en la UCRI y Homero Fernández y Raúl Yorio eran los concejales conservadores”. (Nota de la Redacción: El intendente Vicente Martelli falleció en 1960 y fue sucedido en el cargo durante 4 días por Pedro D. Villa y desde el 11 de noviembre por Federico Bolla).

Deportes

Su actividad como reportero gráfico del diario La Mañana fue construyendo un archivo del deporte local. Aquellas fotos de los partidos de fútbol, de las carreras del automovilismo, que tomaba Tito, luego el corresponsal las enviaba por colectivo hasta 25 de Mayo, junto con la crónica deportiva.

“Tito cubría muchos eventos deportivos -recuerda Manganillo-. Una vez fuimos a Saladillo porque jugaba la selección de fútbol de Roque Pérez. Y nos pusimos uno en cada arco. Era a ver quién hacia la mejor foto! Cuando metió el gol Roque Pérez gritamos y festejamos tanto que nos olvidamos de sacar la foto!” -rememora y se ríe Jorge-.

“También recuerdo que sacaba fotos de los partidos de básquet femenino –cuenta Susana- cuando jugaban Marta y Zulma Sierra y la China y Norga Rocha, entre otras”.

“El sacaba todo tipo de foto –recuerdo Ernesto Oscar-. Siempre estaba presente en los desfiles del día del pueblo. Y cuando el andaba de paseo también sacaba fotos, tanto en Bs As como haciendo turismo en las provincias. Pero lo deportivo le gustaba mucho. Era hincha de Boca entonces Íbamos bastante a la cancha. Lo vimos ganar siempre menos cuando se enfrentó al Argentinos Jrs y Diego Maradona le hizo cuatro goles a Gatti, que en la previa lo había tratado de gordito. Y después lo vimos jugando en el Boca campeón de 1981”.

“A mí me sacaba muchas fotos cuando jugaba en distintas divisiones de Atlético –cuenta Ernesto Oscar-. Le sacó fotos a Ricardo Villa en la cancha de Boca cuando vino a jugar con Atlético Tucumán y lo saludamos luego en el vestuario. También lo fuimos a ver a Rubén Cousillas en 1981 cuando jugó con San Lorenzo en cancha de Boca”.

“Una foto especial que yo recuerdo es cuando salimos campeones con Las Tunas en 1979 -rememora Ernesto Oscar Colombo-. Fijate cómo se dio: Llegamos a muchas finales con Atlético y nunca pude salir campeón. Y el año que Atlético no participó, ocho jugadores de Atlético pasamos al equipo de Las Tunas, entre ellos estaba Juani Colombo. Salimos campeones ganando la final a Begueríe. La foto de ese equipo campeón la sacó mi padre y se publicó en la tapa del diario La Mañana”.

“Con Tito –recuerda Jorge Manganillo- estábamos cubriendo las “500 millas mercedinas” que pasaban por la ruta 205 en Roque Pérez. Entonces escuchamos el relato radial que a la altura de la Estancia La Biznaga se había detenido el auto de Oscar Gálvez. Yo estaba cerca del Hornero y Tito estaba por Las Tunas. Así que ni bien nos enteramos cada uno salió corriendo hacia el callejón de La Biznaga. Yo, ni bien llegué me aseguré y le saque la foto al auto. Y enseguida llegó Tito y todo el mundo se sacaba la foto con Oscar Gálvez. Te aseguro que aquellas fotos fueron record de ventas en Roque Pérez. En cada rancho de Roque Pérez había una foto del Aguilucho Gálvez!”

Gajes del oficio

Tito usó varios equipos de fotografía como Canon, Olimpia y después la Nikon. Durante el día preparaba los flashes, había que cargar las baterías. “Todas las fotografías con rollos de negativos –cuenta Jorge Manganillo-. El mismo revelaba y luego hacia las copias. Se hacían las fotos para el DNI, para el carnet de conducir. Había mucho trabajo antes. Para la foto social primero se hacía un muestrario en tiras pequeñas para que los clientes eligieran las fotos”.

“Nunca fui a sacar fotos con él pero salíamos mucho juntos –cuenta Ernesto Oscar-. Cuando él iba a comprar el material fotográfico a Bs As me llevaba a pasear. Iba a Hugo Foto Materiales, creo que en el barrio de Congreso. A mí me encantaba ir porque muchas veces íbamos en tren hasta Constitución que era un viaje de tres horas”.

“Tito me enseñó a sacar fotos a mí –dice Jorge-. Me decía en las fiestas “jamás sacar las botellas con la etiqueta visible”. La etiqueta debía ir hacia atrás. El preparaba la mesa antes de sacar la foto. Era muy detallista y muy responsable. Salía en todo momento a sacar fotos cuando alguien necesitaba. Tenía carácter fuerte y le gustaba cumplir. Siempre llegaba antes de la hora acordada”.

Nunca tuvo automóvil a pesar de todo lo que viajaba. No sabía manejar, así que siempre se movía a otras localidades en taxi. El que manejaba era su hermano Juan. Pero quizá no lo hacía muy bien. Una vez Juan y Tito traían un hombre desde Begueríe y tenía tal susto que el pasajero venía con la puerta entreabierta y un pie en el estribo listo para saltar!

Pero si la tarea solicitaba su presencia en el mismo pueblo Tito partía raudo como lo recordaba en un artículo de 1995, su compañera María Elena Bertola y periodista entonces del diario La Mañana: “En los largos años en la agencia de Roque Pérez compartí la tarea con Tito Colombo. Por eso sé de su dedicación, de sus desvelos…y su rapidez para llegar a tiempo a la foto que más convenía…sólo le bastaba su cámara, su chispa y su bicicleta”.

Su nieto David Colombo apenas tenía cinco años pero lo recuerda así: “Algo muy lindo era que él pasaba a vernos todos los días y apenas llegaba hacía sonar dos veces el timbre de la bicicleta. Era el sonido inconfundible de que llegaba el abuelo”.

Colaboradores de Tito

Por la intensidad del trabajo, Tito necesitaba colaboradores en el estudio. El primero fue Jorge Manganillo desde 1960 a 1970. Luego lo asistirían Norberto Meca  y Jorge Farías. “Meca ayudó a mi papá hasta 1977 porque luego se casó y emigró a Bs. As.” –recuerda Susana-. Norberto Meca jugaba en el club All Boys (1975) y en Vélez Sarsfield. Después emigró a Mendoza donde abrió una escuela de fútbol.  Luego fue asistente Horacio Renzella desde 1975 hasta 1982 cuando abrió su propio estudio en la calle Mitre. Hoy tiene su estudio fotográfico en la calle Avellaneda.

Colombo íntimo

“Es cierto que tenía carácter fuerte –reconoce su hijo Ernesto-, casi arrebatado como todos los Colombo. Pero era una persona muy responsable. Lo que le gustaba mucho a papá era criar conejos en el patio de la casa. Tenía muchos. Le gustaban en general los animales, siempre tenía gatos también. Y aunque te parezca mentira le gustaban algunas novelas y a fin de los años 80 pasaba a la nochecita por casa a verlas con nosotros y los nietos, que él disfrutaba mucho” recuerda Ernesto Oscar Colombo.

Un viaje de despedida

El querido Tito falleció a los 74 años el 19 de agosto de 1991. “Mi papá trabajó hasta su fallecimiento – recuerda Susana-. Ese año él y mi mamá iban a cumplir 50 años de casados. Nosotros le regalamos un viaje al norte argentino que hicimos en julio, antes del aniversario que iba a ser en diciembre. Fue una suerte haber disfrutado ese viaje juntos porque al regresar enfermó de neumonía y eso le complicó el corazón” recuerda Susana lamentando que por pocos meses sus padres no pudieron festejar las bodas de oro.

La triste noticia se publicó en el diario La Mañana. Su compañero Jorge Garavento lo recordó así: “Desde joven demostró un gran cariño por las cosas de su pueblo, y en su espíritu noble y perseverante fue adquiriendo protagonismo en diversas instituciones del medio. Como concejal puso de manifiesto inquietudes y su paso por el HCD dejo huellas de su empeño por un Roque Pérez mejor. Su intervención en el periódico la Huella también demuestra claramente sus cristalinas intenciones para este su pueblo”. “Tito Colombo nos deja a través de dos décadas de  trabajo junto a nosotros un recuerdo imborrable en su afán por ideales…, que mediante su testimonio gráfico trabajó sin medir horarios –destacaba Jorge Garavento-. La Mañana ha perdido un colaborador pero sobre todo un amigo”.

María Elena Bertola, lo recordaba en un artículo de setiembre de 1995: “Fue un maestro del blanco y negro. Generaciones tras generaciones llenaron  álbumes familiares con sus fotos… Pero hay algo más: Fue fotógrafo periodístico con un criterio profesional elogiado por los más entendidos en la materia”.

La sala Tito Colombo

En junio de 2019 se inauguró la Sala Tito Colombo en las antiguas instalaciones de la estación del ferrocarril. Allí, un recorrido visual a través de las fotografías permite viajar a través de la historia de nuestra ciudad. Y entre esas imágenes, las fotos de Tito tienen un sitio especial. “Tito Colombo fue quien detrás de la lente capturó momentos únicos de la vida social de Roque Pérez y es a través de sus imágenes que quedaron inmortalizados para siempre” fueron las palabras antes del corte de cintas.

El espacio perteneciente al área de Patrimonio Cultural convocó entonces a los vecinos a construir un museo virtual fotográfico, a través de la digitalización de aquella foto que cada uno tiene en su hogar, retratada por Colombo o por otros fotógrafos, y que nos permitan reconstruir momentos de nuestra historia. El museo virtual estará disponible en la página web municipal.

La última foto

SI fuera posible, reunir las fotos de Tito Colombo, si fuera posible poner una postal al lado de otra… que podríamos ver en la lista interminable? En el caleidoscopio de las fotografías…

SI fuera posible reunir todas las fotos de Tito, o al menos imaginar, las brillantes imágenes de tantos momentos que se alejan, de tantas historias familiares y de tantas historias pueblerinas.

Si fuera posible ver todas las fotos… en ninguna está Tito. Y como por arte de magia… está en todas. Está Tito Colombo al otro lado del beso de los novios en la iglesia, al otro lado del brindis, al otro lado del gol y los festejos, en la pupila del intendente o en la sonrisa de los escolares sosteniendo la bandera.  Si pudiéramos ver ese caleidoscopio de las fotografías… sería como ver, a través de sus ojos, casi la vida misma de Tito.

Sería como ver lo que él mismo vio primero y reveló en la oscuridad de la luz roja.

Como tantos años atrás podemos regresar a la experiencia. Quedaron los estuches en la silla y nos apunta un flash incandescente. Miren todos a cámara! Click!…

…ahora suena el timbre. Ha llegado el momento, en un sobre de madera viene el rectángulo de papel con la imagen perpetua de la plata! En el frente estas vos! Joven y sonriente! Nuestra propia imagen siempre nos causa algún asombro. Y cuando la das vuelta ya sabes lo que hay: Un pequeño sello azul. Es la firma de Tito. Simplemente… FOTO COLOMBO.

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