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El recolector de residuos: “Checho y los pibes”

El trabajo de recolector es sacrificado. Nos causa admiración verlos pasar acarreando las bolsas de todo lo que no nos sirve, de todo lo descartable. Ellos van felices, sacando pecho, con energía, seguro porque saben el valor de su servicio público. 

Dialogamos con Sergio “Checho” Soria que es uno de los choferes del camión de recolección de residuos. Checho comenzó hace ocho años como recolector y hoy es chofer y responsable de su cuadrilla integrada por tres compañeros. Este roqueperense de 34 años, vive en el barrio Martín Fierro y también es cantante de la banda de cumbia “Checho y los pibes”.

“Cuando era recolector entraba a las diez de la noche y recolectábamos los residuos hasta las tres o cuatro de la mañana -cuenta Checho-. Iba en el estribo del camión y hacíamos muchos barrios. Nunca conté los kilómetros, pero eran muchísimos. Si hacés el recorrido corriendo terminás tu turno antes, pero además cuando hace frio es mejor para entrar en calor, más si hay viento o llueve”.

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“Desde los 15 años me gustó andar en la calle – me explica Checho-, por eso conozco a todo el mundo y por eso siempre me gustó mi trabajo, puedo andar en la calle, sanamente, trabajando. Fui recolector dos años, después estuve de chofer en el camión que recolecta ramas”.

“A veces hemos encontrado ropa o un electrodoméstico que solo tenía roto el cable -me cuenta Checho Soria-. Lo peor es encontrar cosas peligrosas como vidrio o jeringas. Yo me pongo en el lugar de la gente que trabaja y está cansada, pero les pediría por favor que si tiran vidrios dejen un anuncio en la bolsa y si tiran jeringas que las metan dentro de una botella plástica cerrada. No solo por nosotros sino también por los compañeros de la planta que tienen que clasificar”. 

¿La gente les agradece su tarea? “Si, nos pasa en las fiestas que la gente por ahí te da una sidra o un pan dulce y te desea un feliz año -responde Checho-. Hoy es nuestro día y la gente lo recuerda y te saluda. Nosotros estamos para ayudar a la gente del pueblo. 

Hace pocos días justo vimos que se incendiaba una camioneta. Éramos los únicos que andábamos a esa hora. Paramos, la apagamos y después avisamos a la familia. Otra vez, agarramos un caballo que se había escapado y después seguimos recolectando. Estamos para eso, nosotros somos servidores públicos. Y yo soy por instinto así. Si alguien tiene el capó levantado paro y pregunto si necesita algo”.

“Quiero saludar a toda la gente de Roque Pérez y a todos los recolectores en su día -me dice Sergio Soria-. Yo soy muy fanático de mi pueblo, así que les mando un abrazo grandísimo a todos”. 

Feliz día a estos queridos servidores. Si a la noche pasa el camión de recolección, seguro escuchan el trote de los muchachos, que van recolectando al ritmo de la cumbia de Checho.

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