Mar 3 Ago 2021

Rescatando a Héctor Adolfo Cordero Banegas

INVESTIGACION ESPECIAL

Fue historiador, periodista y escritor. Nació en Roque Pérez y hasta hoy su figura e importancia es totalmente desconocida en su tierra natal.

Foto principal: Héctor Adolfo Cordero Banegas, el escritor nacido en Roque Pérez, vivió en San Fernando. En la foto, su homenaje en la Escuela Marcos Sastre, en la biblioteca escolar que lleva su nombre.

Escribió más de veinte obras de temas históricos, biografías, crítica literaria y teatro. “Era un señor de los que ya no hay” dijo alguien que lo conoció.

La radio transmitió su voz, la prensa difundió sus investigaciones y hasta en el teatro y en la poesía dejó su expresión. Escribió con pasión de Almafuerte y en una de sus obras más difundidas retrató el más antiguo Buenos Aires.

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Don Héctor nació en Roque Pérez, pero aquí nadie lo conoce porque fue el historiador de San Fernando. Allí, la biblioteca de la escuela N° 1 Marcos Sastre lleva su nombre. Aquí, después de más de cien años de su nacimiento, estas líneas desean hacer justicia con una de las plumas más prolíficas que nació a la vera del Salado.

Cuna y después…

La partida de nacimiento de Héctor Cordero donde se registra como hijo natural de Remigio. El escritor usó en sus últimas obras el apellido Cordero Banegas. (Documento gentileza Encargada Registro de las Personas, Dra. Gladis Paisio)

Cordero nació en Roque Pérez el 18 de marzo de 1915 y fue anotado en el registro civil como hijo natural de Remigio Cordero y nieto de Sixto Cordero y Dolores Guerra. Su madre se llamaba Honoria María Banegas y no figura en el acta de nacimiento, pero conocemos su nombre gracias a una breve nota autobiográfica de Héctor. Remigio y Honoria habían nacido en Bs As en 1895 y 1897 respectivamente.

Héctor Cordero era bisnieto de Mariano Cordero, un militar de las luchas de la Confederación, también marino que luchó bajo las órdenes del Almirante Brown. Mariano Cordero fallecido en 1899 también fue amigo y se comunicaba por carta con Manuelita Rosas.

No sabemos cómo transcurrió la vida del niño Héctor Cordero en Roque Pérez, pero en 1917, a los dos años de vida le tocó sufrir un golpe muy duro al perder a su joven padre de 22 años.

Cuando Héctor comenzaba su adolescencia, junto a sus hermanas y su madre se radicó en San Fernando. Allí cursó la educación secundaria y estudió francés y periodismo. Ingresó a la marina y obtuvo el título de Técnico especialista en construcción naval.

Mariano Cordero, militar de la Confederación y su bisnieto el historiador Héctor Cordero nacido en Roque Pérez en 1915.

Su formación militar -se jubiló como sargento de la marina- seguramente le permitió de joven acrecentar sus conocimientos de historia que había iniciado en la infancia gracias a su notable curiosidad. Su fuerza autodidacta y su pasión por el conocimiento y las letras lo convirtieron en un periodista y escritor de fuste.

 

El periodismo

Cordero era, cómo todo intelectual que forja sus propias obras, un investigador. Estas inquietudes las manifestaba en un sinnúmero de colaboraciones en distintos medios periodísticos.  Escribió en el suplemento cultural de La Prensa desde 1968 hasta 1978. También publicaba artículos en el diario La Nación y en el matutino El Mundo que dejó de aparecer en 1967.

En al ámbito local escribía artículos para los diarios El Comercio de Tigre y La Razón de San Fernando sobre temas políticos, sociales y culturales. En esas páginas mantuvo una encendida y larga polémica con otro historiador regional, Alberto Gilardoni, sobre los inicios de la Villa San Fernando de Buena Vista.

En 1976 Héctor Cordero también participaba en el programa radial “Biblioteca de Radio Nacional” donde expresaba sus conocimientos de historia y literatura.

 

La historia

Las primeras obras históricas de Cordero estuvieron relacionadas con temas de San Fernando, su tierra por adopción. El antiguo Canal de San Fernando (1949), Del San Fernando de ayer (1951) obra que recopila los poetas y escritores locales y “Vida y obra de Don Juan Madero” (1955) sobre el prohombre de San Fernando, fundador de su gran Biblioteca, son algunas de las ocho obras que editó Cordero sobre la historia lugareña.

“Lo conocí y frecuenté porque Cordero integró en el Instituto de Estudios Históricos de San Fernando y publicó en nuestro boletín varios trabajos – lo recuerda el abogado Dr. Alberto David Leiva, presidente de esa institución-.

“Cordero, como muchos historiadores que tienen vocación y llegan a descubrir cosas que no descubren otros, era un autodidacta –dice Alberto Leiva-. Era una persona que tenía una inquietud permanente y fue muy conocido aquí en San Fernando”.

“Recuerdo también su trabajo como periodista. Cordero tenía una gran bonhomía y mucha disposición. Era una persona respetada y querida. Y de bajo perfil, eso sí. Es como si lo estuviera viendo -rememora su compañero, el Dr Alberto Leiva-. No era de los que se quieren abrir paso a codazos”.

Héctor Cordero continuó produciendo biografías sobre personajes de importancia nacional poco reconocidos. “Alberto Ghiraldo, precursor de nuevos tiempos” (1963) es un trabajo sobre el militante socialista y luego intelectual anarquista, también autor teatral de “La tiranía del frac” (Crónicas de un preso) de 1906 y “Yanquilandia bárbara. La lucha contra el imperialismo” de 1929, entre otras obras. Los inicios políticos de Ghiraldo junto a Alem y mucho después sus duras críticas a Perón seguramente despertaron el interés de Cordero en su figura.

En 1968 aparece la obra “Marcos Sastre. La educación y las letras desde Rivadavia a Sarmiento” en la que Cordero destaca al autor de “Anagnosia”, una obra que proponía un sistema de enseñanza que no empezaba con el abecedario sino con las vocales y consonante en relación con los sonidos. El sistema que “inventó” el “mi mamá me ama” fue el más usado en las escuelas desde 1859 por decisión de Mitre. Ese fue solo uno de tantos aportes que hizo por la educación Marcos Sastre, considerado un maestro de maestros.

Otros trabajos históricos destacados de Héctor Cordero fueron “María de los Santos Sayas, carretera y correo del viejo Buenos Aires” (1978/1986) que también se adaptó como historieta en el diario La Nación, y “El primitivo Buenos Aires” (1978/1986) que relata usos, costumbres e historias de la ciudad capital que publicó la editorial Plus Ultra.

El escritor nacido en Roque Pérez también hizo aportes en obras de otros autores. Fue colaborador de Diego Abad de Santillán, un intelectual español “fervoroso anarquista, de aquellos que predicaban el pacifismo y no la violencia” según escribió María Esther Vázquez. Diego Abad vivió en nuestro país y fue autor de La Gran Enciclopedia Argentina, obra en 9 tomos aparecida en 1956. Seguramente Abad trabaja en una reedición ya que gracias a la respuesta del Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam contamos con una carta que Cordero le enviara adjuntándole información en 1979 (ver imagen).

El Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam envió a pedido de La Guía de Roque Pérez la copia de la carta de Héctor Cordero al historiador Diego Abad de Santillán.

La política

Cordero mostró un interés permanente por los temas políticos y sociales, pero según el mismo contaba, conociendo su carácter aceptó no tener condiciones para la vida política activa. Consideraba a la política como una actividad fundamental. Cordero provenía de una familia conservadora y recibió invitaciones a participar en la política de ese partido, lo mismo que del socialismo y el radicalismo, pensamiento del que fue más afín. A todas declinó.  Una vez Cordero preguntó a Alfredo Palacios a qué se debía la idolatría de los jóvenes de antaño por Leandro N. Alem. “Por su conducta” fue la respuesta.

 

La literatura

Héctor Cordero se dedicó también a la crítica literaria en la prensa escrita y oral. Dio a la imprenta en 1950 un estudio crítico de la poesía gauchesca titulado “Valoración del Martín Fierro”. Analizaba estas expresiones muchas veces anónimas y en el gran poema de José Hernández, se enfocaba en los diálogos de Fierro y el viejo Vizcacha.

En 1958 se editó “El profeta del Hombre. Pasión de Almafuerte”, obra en la que Cordero admiraba la fibra poética y humana de Pedro Bonifacio Palacios.

La propia voz de Héctor Cordero aflora en las obras de poesía “Rima sonora” (1966) y en “El libro de los sonetos” (1984) donde escribe de la intimidad, la meditación y el sentimiento.

«De la voz y el silencio» de 1985 son versos libres y pensamientos sobre el amor, el dolor, la vida y la muerte.

Además, escribió las obras teatrales “La fundación de San Fernando” (1955) El gran negocio. La tarjeta postal (1959) y ¡Alerta, Capitán Valdéz! (1959). Esta última fue representada por el elenco de radio nacional en el ciclo “Las dos carátulas” el 1 de junio de 1975.

Cordero en San Fernando

Desde joven Cordero se vinculó sentimental y socialmente con San Fernando. Se casó con Carmen Coga y formó un hogar poblado de cariño, libros y tijeras ya que su esposa era modista.

“Cordero fue un señor, era un caballero de los que ya no hay -lo recuerda su amigo Alberto N. Manfredi (h)-. Era alto, de buena presencia, siempre muy bien vestido, de traje por lo general. Tuve la fortuna de tratarlo, de visitarlo en su casa de la calle San Ginés. Su esposa era también muy correcta y la recuerdo siempre sirviéndonos café en el living de su casa. ¡Qué bueno conocer gente así! -dice Alberto Manfredi-. Me da mucho placer hablar de un verdadero amigo, al cual tanto admiraba.”

Héctor Cordero fue muchos años secretario de la Biblioteca y Museo Popular «Juan N. Madero» de San Fernando, integró la Comisión de Estudios Históricos organizada por la Municipalidad en 1968, el Ateneo Popular Esteban Echeverría y el Instituto de Estudios Históricos de San Fernando de Buena Vista.

Crédito Quintanas Sebastián

Por sus obras y sus trabajos de divulgación es considerado el historiador de San Fernando y en 1969 fue reconocido por el municipio por sus valiosos aportes. Héctor Cordero Banegas murió en San Fernando el 6 de abril de 1992.

 

Un reconocimiento especial

La Biblioteca de la Escuela Nº 1 «Marcos Sastre» de San Fernando, lleva el nombre de Héctor Cordero. La ceremonia de imposición se realizó el 8 de septiembre de 1989 y contó con la presencia del escritor homenajeado y su esposa, recibidos por la directora escolar María Luisa Spotorno y la bibliotecaria Graciela Croses quién fue la promotora de bautizar la biblioteca con el nombre del historiador.

“Cordero se puso muy contento y estuvo muy agradecido -nos contó Graciela Croses desde San Fernando-. Lo disfrutó mucho. Aquel día estuvo la inspectora y el sacerdote bendijo la placa con su nombre. El siempre nos visitaba en la biblioteca y cuando falleció nos legó una parte de sus libros”.

Héctor Cordero y la Inspectora, descubren la placa con el nombre del escritor que desde entonces denomina la biblioteca Escolar.

“Cordero era una persona muy culta, muy educado y amable -lo recuerda Graciela-. Era muy agradable y servicial. A mí me da mucha alegría saber que usted se está ocupando de la carrera de Cordero porque si no, su figura se va a ir olvidando”.

 

Una obra póstuma

Cordero dejó muchos trabajos sin editar. Uno de ellos, vio la luz gracias al Instituto de Estudios Históricos de San Fernando de Buena Vista que Cordero había integrado.
El 25 de abril de 1997 se presentó en el Ateneo Popular Esteban Echeverría su obra póstuma «Hipólito Vieytes en la historia de la lucha por la Independencia Argentina». Es una importante investigación de más de 400 páginas que Héctor Cordero realizó sobre el primer periodista argentino y héroe en 1806, de la reconquista de la Buenos Aires tomada por los ingleses.

 

Atravesando la distancia y el tiempo

¡Ojalá pueda hacer una buena nota sobre Héctor Cordero! -me dijo Alberto Manfredi-, a ver si Roque Pérez se acuerda de este gran hijo que dio a la cultura nacional, y que su obra se conozca en las escuelas”.

 

Su pluma destacó hombres que trabajaron por la paz como el educador Marcos Sastre, el hermano del creador de la bandera, Carlos Belgrano, el poeta Almafuerte y a Juan Madero, ente otros. Esa búsqueda intelectual de Cordero, nos permiten vislumbrar su espíritu.

Los testimonios hablan de un hombre muy amable y perseverante, metódico y apasionado por la historia y la divulgación. Don Héctor dejó esas brillantes huellas y muchas obras que seguirán allí, arrojando su luz.

Hoy, rescatando a Héctor Adolfo Cordero Banegas, esos rayos atraviesan la distancia y el tiempo y resplandecen como un amanecer, sobre su cuna y sus pagos de Roque Pérez.

Por Walter Murga

 

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